Boletín 2004: 15-16
Transversalidad de género para la invisibilidad o empoderamiento de las mujeres. Actas de la Conferencia Anual de WIDE[1] .

  1. Introducción
  2. Aportaciones al debate
    1. El compromiso feminista con la transversalidad de las organizaciones de desarrollo.
    2. Papel que desempeña Naciones Unidas en la introducción de la transversalidad de género como principio de política global.
    3. La transversalidad de género y su práctica actual a nivel nacional e internacional: una perspectiva desde África.
  3. Puntos de vista críticos. Perspectivas locales sobre las prácticas actuales de transversalidad de género a nivel regional y nacional
    1. Uganda.
    2. El Caribe.
    3. República Checa
  4. ¿Cómo se introducen los asuntos de la transversalidad de género el la Unión Europea y en la políticas de los estados miembros?
    1. Cooperación para el desarrollo y práctica de intercambio
    2. Integración de la igualdad del género dentro de la política de cooperación internacionAal Belga
    3. Bea Ten Tusscher
    4. Delia Blanco
  5. Conclusiones

1 INTRODUCCIÓN

Discurso de Bienvenida

Brigitte Holzner.
Julio 2002

Estimadas participantes, estimadas oradoras, estimadas líderes del taller, estimado personal de recursos humanos, estimados miembros de WIDE,

Os doy cordialmente la bienvenida a la Decimoquinta Conferencia Anual que tiene como tema a tratar: la transversalidad de género ¿para la invisibilidad o el fortalecimiento de la mujer?. Soy Brigitte Holzner, presidenta del WIDE desde mayo del año pasado.

WIDE - Mujeres en Desarrollo en Europa - es una red transnacional de especialistas de género, mujeres activas en ONGs y activistas de los derechos humanos. WIDE se creó en el año 1985 en respuesta a las innovadoras estrategias de la Tercera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU, celebrada en Nairobi. WIDE tiene como objetivo resaltar la valía de los principios de la igualdad de género y la justicia al proceso de desarrollo, a través de la investigación, la documentación, la información, la divulgación, la capacidad de crear y construir, la utilización de redes de trabajo y la organización de conferencias.

Para ilustrar estos objetivos ponemos el ejemplo del proyecto de tres años de investigación sobre el comercio entre EU-LA, cuyos resultados se presentarán en breve. Nuestras publicaciones son apreciadas como muy informativas y constituyentes de un instrumento útil para las gestiones de lobbying y para la investigación.

Estoy impresionada por el gran número de participantes: en total 170 provenientes de numerosos países, desde nuestras compañeras y corresponsales en redes como CAFRA CISCA o Karat, hasta las ONGs europeas, africanas, asiáticas y latinoamericanas. Habéis venido a pesar del nuevo temor a viajar.

Asumo que representáis las principales corrientes del conocimiento feminista, la defensa y el lobbying de aquellos que se comprometen con los Derechos Humanos de la Mujer, que predican el seguimiento del Plan de Acción de la conferencia de Beijing y que sostienen una posición crítica hacia instituciones financieras internacionales como la Organización Mundial de Comercio (OMC).

¿Por qué convocamos esta conferencia?

Cuando en primavera de este año decidimos organizar nuestra próxima conferencia sobre la transversalidad de género, pensamos que sería de gran utilidad reflexionar sobre el considerable periodo en el que este término se ha puesto en práctica, aproximadamente hablamos de diez años desde que hablar de la transversalidad de género se puso de moda, y nuestra intención es reflejarlo aquí en este foro de una forma crítica.

Probablemente todos creemos en la igualdad de género y en la justicia, y tenemos la convicción de que todavía hay mucho que hacer para implantar estos principios. Lo que convencionalmente hemos denominado "Transversalidad de Género" es una de las estrategias clave para conseguirlo.

Los Movimientos Internacionales de la Mujer han desarrollado varias estrategias para lograr cambiar las instituciones de los Estados, la Sociedad y la Economía; unas veces, manteniéndose como un movimiento fuera de los mismos, pero incentivando la gesta de una presión pública externa suficiente para lograr el objetivo de un cambio interno; otras veces mediante la infiltración en instituciones existentes; y a veces por medio de la creación de nuevas instituciones. En esta labor nos encontramos activistas, abogadas, lobbyists o femocrats. Algunas veces hemos logrado cambiar las instituciones haciéndolas más cercanas y comprensivas hacia la mujer, consiguiendo que estas instituciones se preocupen por las injusticias que acarrean los problemas de género. En cambio, otras veces nos hemos rendido, hemos abandonado instituciones (oficinas gubernamentales, universidades, bancos, empresas, ONGs), y hemos creado nuestras propias instituciones, organizaciones y redes.

En WIDE nos comprometimos en la labor de hacer lobbying ante los gobiernos y sus burocracias, la Unión Europea y la ONU, y con toda clase de instituciones influyentes. Un ejemplo de esta labor es el papel que desarrollaron las participantes de WIDE en el diálogo de la sociedad civil organizado por el secretario general de la Unión Europea, Patrick Lamy, sobre la OMC; también hemos escrito documentos informativos sobre Seattle y Cotonou utilizados por parlamentarios, ONGs, redes informáticas e instituciones académicas. Mantenemos una postura crítica ante el proceso de globalización neoliberal por la amenaza que supone para la mujer y, en general, los derechos económicos de la gente. De manera que ya pertenecemos a una transversalidad escéptica. Conocemos los problemas que rodean el condicionamiento, acerca de la identidad y la voz y sobre el compromiso y la instrumentalización.

Además, muy recientemente, en particular como consecuencia tras los hechos del 11 de septiembre, observamos nuevas amenazas, nuevos ataques a los derechos civiles y políticos. Temo que el discurso sobre los sospechosos por terrorismo, la fuerza de las principales corrientes de trabajadores migratorios y los no pertenecientes al mundo occidental amenazarán las libertades civiles que poseemos todos, y podrían colocar todas las críticas al neoliberalismo por parte de la opinión pública en un segundo plano. Por medio del discurso machista de "si no estás con nosotros estás en contra", cuya intención es la de no permitir la diferencia, ni la crítica pública y tampoco una crítica avanzada de género de componente económico, las instituciones financieras y comerciales podrían ser criminalizadas. Debemos responder a esta amenaza de marginación y aniquilación eventual de los disidentes.

En WIDE siempre hemos sostenido y enfocado el entendimiento pleno de los derechos humanos, económicos, políticos y sociales como un todo; un entendimiento pleno debe siempre incluir todos éstos derechos como uno sólo, y en ningún caso separarse. (Los hechos acaecidos en Génova en julio, con la glorificación del liberalismo económico y el poder del G8, donde los derechos civiles fueron sacrificados y ultrajados, prueban que es muy importante no enfatizar sobre un derecho sólo de forma aislada). Aunque el enfoque contemporáneo de WIDE se basa en los derechos económicos y su conocimiento, nunca abandonamos la perspectiva integradora, holística de los derechos humanos. Esta aproximación es de suma importancia tanto en momentos de guerra como en momentos de (relativa) paz. Porque sabemos que el proceso de desarrollo no está exento de problemas. Ya sea en las comunidades, o en ambientes políticos y macroeconómicos, la cuestión de la transversalidad de género es también cuestión de los Derechos Humanos de la Mujer.

Cuándo hablamos en esta conferencia de transversalidad, también hablaremos sobre el cauce. ¿Podemos flotar suavemente en el cauce actual, o éste presenta remolinos y bancos de arena, que perturban la tranquilidad de la corriente?. ¿Qué tipo de corriente es? ¿Vamos a favor de la corriente, o contracorriente? ¿Aguas abajo o aguas arriba? ¿Existe una alternativa entre nadar y ahogarse? ¿Es preferible estar sumergido en el agua que fuera de ella? ¿Seremos más fuertes nadando en el cauce principal, reforzadas?, ¿o más débiles, invisibles, a merced del agua? ¿Fluye el cauce principal en la dirección correcta? ¿Necesita presas o diques? ¿Necesita ser desviado a otro cauce? ¿Necesita cambiar su velocidad? Y, ¿cómo encontraremos respuesta a estas preguntas?

Antes de empezar con el primer punto, quiero agradecer a los organizadores españoles, especialmente a Carmen de la Cruz (mi predecesora como presidenta del WIDE) y a María José Gascón Antigas, por todo el trabajo desempeñado, las preocupaciones, y por su colaboración en la solución de diversos problemas presentes en la preparación del evento. Igualmente quiero agradecer a todo el personal de la oficina de WIDE en Bruselas, a Mari Karadenizli, a Gabi Kienesberger, a Benedicte Allaert y a Barbara Specht, quienes también han realizado grandes esfuerzos en la preparación de la conferencia.

También agradezco a los patrocinadores de la conferencia: La Fundación Heinrich Boell, SIDA, HIVOS, TRIALOG, Le Monde Selon les Femmes, DG Desarrollo de la Comisión Europea, la fundación Mac Arthur, al país organizador, al Director General de los Asuntos de la Mujer de la Comunidad de Madrid y al grupo de Coordinación del Desarrollo ONGs Españolas.

Deseo a todos los presentes dos días interesantes repletos de pensamientos profundos, una afirmación de viejas estrategias e ideas para la creación de otras nuevas, que consolidemos las antiguas amistades y formemos nuevas y una nueva red de trabajo, y espero que todos podamos disfrutar del poder de la reflexión en grupo.

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2 APORTACIONES AL DEBATE

2.1 EL COMPROMISO FEMINISTA CON LA TRANSVERSALIDAD DE LAS ORGANIZACIONES DE DESARROLLO

Shahra Ravazi.
Instituto de Investigación para el Desarrollo Social de las Naciones Unidas (UNRISD)

A petición de los organizadores de esta conferencia, el tema central de mi exposición es el compromiso feminista con la transversalidad de género de las Organizaciones de Desarrollo. Ahora bien, esta cuestión necesita ser abordada con una cuidadosa comprensión del contexto en el que estamos operando. Y éste es precisamente el asunto que quiero abordar en la primera parte de mi presentación. Pienso que es importante asumir los rasgos cambiantes y las complejidades de los contextos políticos en los que todos estamos operando, además de los desafíos a los que constantemente se enfrentan los que se interesan por transformar los caminos de desarrollo nacionales y globales a lo largo de líneas más progresivas, humanas y de igualdad de género.

Argumentaré, como otros muchos han hecho, que hoy en día estamos confrontando una política ambivalente, por un lado altamente excluyente y, al mismo tiempo, potencialmente capaz de proveer oportunidades para conseguir un orden más justo y equitativo en cuanto al género.

Quisiera después, en la segunda parte de mi presentación, abordar específicamente las estrategias del compromiso feminista hacia el desarrollo de organizaciones, los desafíos que dicho compromiso ha lanzado a los movimientos de las mujeres y los riesgos y peligros que acarrean la coaptación. Dadas las inmensas peculiaridades nacionales y regionales en las que los movimientos de las mujeres y los defensores de género acometen dichas cuestiones, se trata de un tema serio y complejo. Así pues, se debe tener sumo cuidado en cualquier valoración que se emita para no simplificar la gran diversidad de contextos y las experiencias nacionales de las mujeres.

El registro de la ambivalencia de los noventa

Los noventa marcaron un hito en los movimientos a favor de los derechos internacionales humanos y se lograron alcanzar muchos cambios positivos en los derechos de las mujeres al igual que en los derechos humanos de una manera más amplia. El colapso de regímenes autoritarios en varias partes del mundo dio un mayor impulso al tema de los derechos y la democracia, lo que simultáneamente revitalizó debates sobre el desarrollo de políticas.

Esta década presenció también el crecimiento del tamaño y la influencia de los movimientos defensores de las mujeres de la mano de las redes de trabajo regionales e internacionales, capaces de colaborar activamente en los temas políticos y en la preparación de agendas. Gita Sen (1996) hace referencia a este proceso utilizando el término de "globalización de políticas feministas", es decir, el crecimiento de las posibilidades para la movilización política y para la acción global que rodea la defensa de los derechos de la mujer. Esto es sin lugar a duda de suma importancia puesto que, para una gran mayoría, el mundo se ha convertido en un lugar más pequeño y asequible gracias a la revolución de la tecnología y del transporte, las comunicaciones y las informaciones tecnológicas.

En el ámbito nacional, la apertura democrática que ha tenido lugar en las dos últimas décadas, ha ofrecido igualmente grandes oportunidades a las movilizaciones para la defensa de la mujer. En muchos países, grupos de mujeres han colaborado en los proyectos de creación de Constituciones y han desarrollado nuevas legislaciones en áreas como las leyes que rigen las familias y de violencia contra la mujer. Los sistemas de cuotas han introducido a más mujeres dentro de los parlamentos; leyes discriminatorias han sido reformadas o abolidas; las mujeres han logrado la obtención de nuevos derechos para la familia y la seguridad de que éstos sean respetados. El seguimiento de reformas políticas como la descentralización ha incrementado la participación local y la participación de muchas más mujeres en el gobierno.

También han sido los grupos de mujeres los que han ejercido mayor influencia en las ONGs. En los noventa, las ideas y prácticas feministas han proliferado a lo largo de una amplia gama de áreas públicas (lo que también se puede llamar transversalidad), desde los movimientos negros e indígenas hasta los de la unión comercial nacional e internacional, universidades, partidos políticos, y en el desarrollo de Agencias Internacionales. Quizás no sea, por tanto, una exageración afirmar como lo ha hecho recientemente Cecilia Blondet, que las ideas feministas han tomado parte de lo que ella llama "el sentido común", y esto en ningún caso se puede catalogar como un pequeño logro.

Las mujeres también han desempeñado un importante papel en las Conferencias Internacionales de los noventa. La de 1995 fue particularmente significativa en este sentido, puesto que fue el año de la Cumbre Social en el que se estableció que "la igualdad y equidad entre el hombre y la mujer constituye una prioridad para la comunidad internacional", también en dicho año se celebró la Cuarta Conferencia sobre la Mujer en Beijing, la cual marcó un hito.

Pero, ¿ realmente han tenido las declaraciones de equidad de género un impacto social y político? ¿Acaso las vidas de las mujeres han empezado a cambiar? Aquí la historia se muestra menos optimista.

En muchas partes del mundo los avances en políticas y derechos legales no han ido de la mano de un progreso significativo en el logro de una mayor justicia social. En las dos últimas décadas las políticas macroeconómicas se han centrado en la privatización, el comercio abierto y las cuentas de capitales, lo que refleja una aceptación de la estabilidad de precios (baja inflación) como la principal preocupación de la política macroeconómica. Esta agenda ha desencadenado lo que los especialistas llaman consecuencias "deflacionarias", que se traducen en altos índices de desempleo, bajos niveles de gastos por parte del gobierno y opciones restringidas de sustento económico para un gran número de personas.

No sorprende pues la desigualdad de ingresos, ésta ha aumentado en las dos últimas décadas en la mayoría de los estados, mientras que la pobreza persiste, incluso constituyendo un creciente fenómeno presente tanto en países desarrollados como en los que se encuentran en vía de desarrollo. Mientras que, las devastadoras consecuencias sociales causadas por la práctica de estas políticas macroeconómicas marcadas por el incremento de fenómenos como el desempleo, la desigualdad social y la marginación crecen, de igual manera es cada vez más obvio que las políticas económicas ortodoxas (neoliberales) han estado muy lejos de ser exitosas puesto que ni siquiera consiguen alcanzar pequeñas alzas en el crecimiento económico. En los últimos veinte años en todas las regiones de los países desarrollados en los que se han implantado las reformas económicas neoliberales, excepto en el este de Asia, el crecimiento económico decayó. El período que se inicia desde los años ochenta muestra un crecimiento económico más lento que el período que abarca los años sesenta hasta los ochenta. La crisis social en muchos países en vía de desarrollo crece paralelamente a una crisis global. ¿Cómo se traduce esto en la vida de las personas?

Actualmente las mujeres tienen una esperanza de vida mayor (como por ejemplo en algunas partes de Asia y Latinoamérica). Pero la manera en que las oportunidades de recibir ingresos de un empleo formal están distribuidas a lo largo del ciclo vital es preocupante, dada la inclinación de muchas industrias generadoras de empleos femeninos a captar mujeres jóvenes y preparadas exentas de cualquier "inconveniente" debido al embarazo, cuidado de niños u otras funciones. ¿Qué beneficios pueden recibir esas mujeres donde recientes reformas reducen la cobertura de las pensiones o donde resulta sumamente dificultoso, debido a sus oportunidades puntuales y a los costosos trámites, cotizar para la obtención de pensiones?

Es sumamente importante el cambio del papel que debe desempeñar el Estado como proveedor de bienestar que acarrea implicaciones serias y adversas para la mujer. La consolidación pública de la prestación de una gran variedad de bienes y servicios (como la educación, la salud, los servicios de bienestar, los cuidados para la tercera edad, jubilados y discapacitados) son vitales para las mujeres, quienes últimamente son las que se ven en la obligación de repartir su tiempo y energías entre los ingresos económicos y el cuidado de seres humanos. De hecho, sabemos que esta prestación es el "servicio pesado" del Servicio Público Sueco, por ejemplo, y que contrasta con la transferencia del servicio público bajo la forma pura y dura de la privatización o precarización en la mayor parte del continente europeo. La consolidación pública de la prestación de servicios sociales constituyen el pilar de la igualdad de género en los estados en los que existe un bienestar consolidado y, de forma significativa, algunos de estos estados han mantenido estas prioridades y las han expandido a pesar de todas las expectativas en contra.

Por otro lado, economistas feministas critican que el mercado económico absorba a los nuevos trabajadores que llaman a la puerta de las industrias sin costo alguno, es decir: nutridos, saludables, educados y socializados de antemano (Pearson 1999). Todos los empleados deben trabajar durante toda la jornada laboral para obtener el salario. Mientras que, en muchos países industrializados el subsidio gubernamental asume responsabilidades en la reproducción social, en los países en vía de desarrollo el inconveniente recae principalmente en el sostenimiento familiar, y dentro de éste en la mujer, quedando así incrementadas sus cargas.

Como consecuencia de la globalización, los servicios sociales, cuyo proveedor fue tradicionalmente el Estado, se encuentran ahora igualmente a cargo de adjudicaciones privadas con intereses comerciales, grupos de ONGs y en especial a cargo de las familias. Esta entrega de responsabilidades a la "sociedad civil" es especialmente perjudicial para la mujer, puesto que existe el riesgo de que recaigan en ellas "trabajos sociales" de baja o de ninguna remuneración, como ocurre con las trabajadoras de ONGs o las que trabajan en las familias y comunidades. Lo implícito de las demandas de una mayor implicación por parte de la sociedad civil en las responsabilidades del estado es la noción de que las comunidades y las familias pueden cubrir las áreas en las que el gobierno deja de invertir. Esto nos lleva a que la mujer, que tradicionalmente ha sido responsable no solo del bienestar de la familia sino del de sus comunidades, tendrá que lidiar también con lo que el estado abandone. Este fenómeno aumenta la implicación política de las organizaciones para la defensa de la mujer.

Los modelos de prestación de servicios sociales que están actualmente en boga reflejan un acercamiento residual diferenciado, excluyendo de su misión u objetivo a una gran parte de la población por considerar que tiene los recursos suficientes. Pero ¿en qué grado es legítimo ofrecer ayuda a unos sí y otros no en un contexto de pobreza general y de escasas oportunidades?. ¿Es acaso sostenible, política y económicamente, un sistema de dos caras que ofrece servicios privados para los que pueden pagar y públicos para los más pobres? Por ejemplo, las mujeres que trabajan en las maquilas están excluidas de los programas sociales de Chile porque reciben un ingreso y por tanto se les considera económicamente estables (Schild, 2000). Se asume que estas mujeres y muchas otras con trabajos similares son capaces de pagar sus propios servicios sociales y las prestaciones de los que dependen de ella. Más allá de los conocidos efectos adversos de dicho sistema de dos caras está la reducción del sector de los programas públicos, de los que dependen muchas personas; y la incapacidad del Estado para proveer redes de seguridad debido a la reducción de créditos públicos. Algunos (Bullard 2000; Deacon 2000) alegan que esta estrategia, cuyo objetivo es aislar a los pobres del resto de la sociedad, promoverá la solidaridad entre las clases sociales y en consecuencia perpetuará la marginación y la ghettización de los pobres. Y mientras se está intentando superar el modelo machista de hombre predominante, en su lugar no observamos un sistema benefactor que tome en cuenta la igualdad de género, basándose en los derechos de los ciudadanos, sino que se está implantando un sistema más individualizado que no está siendo amable ni mucho menos generoso con nadie.

Cada vez es más frecuente ser testigos de una especie de entrega a la mujer de los beneficios que anteriormente pertenecían al hombre, como en el caso de los sueldos (Canadá a principios de los noventa), de las condiciones de trabajo ("flexibilidad laboral") y en algunos contextos los de oportunidades de matriculación en los colegios (en 1999 UNICEF pensó que, para llenar el vacío del género en algunos países como los subsaharianos, se podría declinar la matriculación de niños y sólo aceptar un cierto incremento de la participación de niñas). Esto no es progreso; ni mucho menos la forma ideal de alcanzar la igualdad de género, es una mala interpretación de lo que las activistas feministas querían expresar cuando hablaban de la necesidad de cerrar la brecha de género.

Este carácter ambivalente de los noventa descansa en el corazón de la agenda de la política internacional. Y a pesar de esta marcada ambivalencia, como la economista malaya Jono Sundaram (2001) sostiene "la fuerza irresistible del liberalismo juega con una velocidad adquirida que aparece estar sostenida por la ausencia clara de alternativas viables, así como la nueva hegemonía ideológica define los términos y alcance del discurso de políticas permisibles y debates."

Es decir, la práctica de las políticas neoliberales de los últimos veinte años ha generado escasos resultados, no sólo en lo referente a términos de pobreza y de distribución de ingresos, sino también en todo lo referente al crecimiento económico. Algunos de los componentes clave de la política ortodoxa han sido cuestionados. A pesar de la cuantiosa acumulación de pruebas que muestran ese fracaso, y las recientes acciones de la comunidad política para revalidar "lo social", se han producido muy pocos cambios en los objetivos perseguidos por la política macroeconómica. Las políticas económicas han entrado realmente en una fase posterior al "consenso de Washington", por tanto un punto discutible.

Esta entrega de responsabilidades a la "sociedad civil" es especialmente perjudicial para la mujer, puesto que existe el riesgo de que recaigan en ellas "trabajos sociales" de baja o de ninguna remuneración, como ocurre con las trabajadoras de ONGs o las que trabajan en las familias y comunidades.

Compromisos con las instituciones de desarrollo

Explicado ya este trasfondo general, ¿cuáles son los retos, antiguos y actuales, que las organizaciones de la mujer y las movilizaciones buscan para comprometerlas con el desarrollo de las organizaciones que defienden la transversalidad? Intentaré resaltar algunos de los asuntos más importantes por medio del análisis de tres niveles interrelacionados: primeramente el global, después el nacional y finalmente el nivel local.

INSTITUCIONES GLOBALES

Sabemos que los centros de toma de decisiones a un nivel global, se realizan en las Instituciones Bretton Woods (IBW) o instituciones de relaciones comerciales como la OMC en donde los gobiernos poderosos tienen una voz preponderante, las cuales han sido cruciales en la formación y la decantación de las relaciones comerciales y financieras de forma global. Grupos de defensa, en sus campañas, han incluido estas entidades como un importante blanco (especialmente el IBW y el Banco Mundial). Quizás se han producido algunos cambios en el discurso y la retórica de éstas organizaciones a través de los años: ahora afirman ser mas participativas y sensibles hacia el género e intentan mostrar preocupación medioambiental y mantenerse acorde a la opinión pública en los demás asuntos de interés social. ¿Pero de qué nos sirven estas afirmaciones?

Algunos observadores advierten que el Banco Mundial ha aprendido el lenguaje de las movilizaciones sociales (y algunas veces su personal también adopta este lenguaje); aún así, el nuevo discurso de la agenda de las políticas macroeconómicas ha mostrado escasos cambios (por no decir ninguno).

Ciertamente, el Banco Mundial presta mayor atención al género en este momento, asunto que cada vez se resalta más en sus principales informes (aunque sea una moda muy superficial). Pero detenidos análisis de muchos de estos documentos realizados por investigadores independientes, muestran claramente cómo los datos y la forma de abordar las relaciones de género son constantemente moldeados en estos documentos para adaptarlos a la línea establecida por el Banco Mundial sobre cuestiones políticas, es decir, más liberalización. No cuento con tiempo suficiente para adentrarme en este asunto pero os voy a remitir a un excelente estudio realizado por Ann Whitehead y Mathew Lockwood (UNRISD 1999), basado en un detenido análisis de números documentos de asesoramiento sobre el tema de la pobreza llevado a cabo por el Banco Mundial en ciertos países SSA. Muestran la manera desinteresada con la que se manejan evidencias que emergen de la asesoría sobre la pobreza en muchos informes de estos países. Las conclusiones políticas a las que llegan los autores de los informes (¿qué hay que hacer?) siempre acaban repitiendo la manera de pensar de sus superiores del Banco Mundial, en vez de seguir las conclusiones derivadas de la pruebas evidentes.

Otro ejemplo es el informe de Diane Elson que recientemente ha preparado para UNRISD titulado "La Justicia del género, los derechos humanos y las políticas económicas neoliberales", analizando entre otras cosas el reciente informe de políticas que el Banco Mundial ha realizado titulado "el desarrollo de la expansión del género"[2] . Las conclusiones a las que llega el Banco Mundial son las siguientes:

"En el debate sobre el impacto del ajuste estructural, examinando la evidencia, éste sugiere que el estado absoluto de la mujer ha mejorado, y no deteriorado dentro del periodo de ajuste"

En su escrito, Diane Elson critica detenidamente la evidencia empírica utilizada por el informe del Banco Mundial como también la evidencia utilizada por el reciente informe de UNIFEM (en el 2000), "Las mujeres del Mundo", y llega a las siguientes conclusiones:

"En general, el panorama del respeto hacia el disfrute de derechos específicos por parte de la mujer en la era neoliberal no es alentador. La evidencia estudiada sugiere que se han producido más retrocesos que progresos en el cumplimiento de derechos económicos y sociales en muchos países, aunque no se puede negar que en algunos otros sí que se han producido algunos progresos"

Dadas todas las energías y fondos que se han destinado a intentar cambiar el rumbo de estas Organizaciones en las dos últimas décadas (el monto del fondo nórdico que ha ido a parar al Banco Mundial, en el encargo de informes, financiando asuntos medioambientales, de capital social y otros muchos asuntos progresistas, hacen pensar y uno se pregunta si ese dinero no debió gastarse mejor en otro sitio), quizás sea el tiempo de preguntarnos si los esfuerzos han dado sus frutos (¿acaso la transversalidad de género ha cambiado la agenda del Banco Mundial?) y si las mismas estrategias han de ser empleadas cuando nos comprometamos con otras instituciones globales como la OMC.

NIVEL NACIONAL

Quizás los estados se han debilitado en los últimos años, pero aún ejercen una influencia crucial sobre la vida de las mujeres. En los países industrializados, las feministas han tratado de adoptar diferentes posiciones frente al Estado. En un lado está el esquema de Estado inmutablemente masculino. El esquema alternativo es un Estado como vehículo de justicia social, un esquema que es más probable observarlo en Canadá y Nueva Zelanda, que poseen una fuerte tradición de liberalismo social, y en Australia donde las femocrats (burócratas feministas) han aprovechado al Estado para conseguir ventajas para la mujer. Las mujeres de Escandinavia adoptan un acercamiento parecido: reciben grandes subsidios y confianza en sus acciones de intervención gubernamental.

La situación en los países en vía de desarrollo ofrece muchos más contrastes. Comparados con sus colegas que viven en estados europeos benefactores, las mujeres aquí reciben menos beneficios del Estado. Sus Estados tienden a ser más débiles y menos capaces de dar fuerza al cumplimiento de los derechos civiles. Es menos probable que divulguen la información sobre nuevas legislaciones debido a la conveniencia política o por la falta de poder. De esta manera la vida de las mujeres se rige más por las normas preestablecidas (a menudo fluidas pero normalmente conservadoras).

Sin embargo, la transición hacia la democracia permite a algunas mujeres tener mayor influencia en la burocracia estatal. Esto ha sido más evidente en Latinoamérica. En casi todos los países latinoamericanos, algunas "organizaciones de mujeres" especializadas, han sido instaladas en las administraciones públicas (un importante componente de la estrategia de transversalidad). Las razones de esto son variadas. En algunos casos ha sido consecuencia de la presión ejercida por donadores extranjeros, o por fondos recogidos para éste propósito. En otros casos, el partido político dominante lo puede ver como un recurso político útil para demostrar actitudes de progreso nacional hacia la comunidad internacional o como fuente de apoyo político. Aún, en otros casos, como en Brasil, Chile y Sudáfrica, se ha producido, gracias a una persistente presión legal que han empleado ciertas corrientes de la movilización de defensa de la mujer.

Estratégicamente posicionadas en el Estado, las femocrats en teoría están bien situadas para identificar y tomar ventaja de las oportunidades políticas, de manera que puedan incentivar objetivos en la Agenda de Mujeres. Sin embargo su posición (unas veces con y otras contra el gobierno) genera preguntas de legitimidad ante los ojos de sus colegas dentro de la burocracia y ante las movilizaciones para la defensa de la mujer que se encuentran fuera. En Brasil, los primeros años de democracia fueron testigos de la emergencia de Concilios sobre la condición femenina, primero en Sao Paulo y más tarde en otros Estados, así como también a nivel nacional (Alvarez 1990). Éstos Concilios, a menudo realizados por feministas, triunfantemente promovieron la salud y los derechos de reproducción que posee la mujer. Además ayudó a la introducción de políticas estatales, presentadas por mujeres especializadas, en los casos de violencia doméstica. En los tardíos ochenta, el Concilio Nacional ayudó a la incorporación de las demandas de las mujeres a la nueva Constitución. Los lazos entre estos Concilios y las movilizaciones para la defensa de la mujer son más débiles ahora de lo que eran antes, pero la influencia de la mujer sobre la política estatal, particularmente en los campos de salud, es probablemente mayor que en muchos países desarrollados.

En Chile, las movilizaciones para la defensa de la mujer ejercieron presión en la coalición centro-izquierda que ganó las elecciones de 1989, para incluir la creación del Servicio Nacional para la Mujer (SERNAM) dentro de los planes del ministerio. Pero el papel de SERNAM no era claro para los que se encontraban fuera del gobierno y generó una fuerte oposición por parte de los partidos de derecha. Parece ser que hoy en día está centrado en la creación, la proposición y la implementación de varios proyectos pilotos. Recientemente ha tomado el liderazgo en el desarrollo de nuevas legislaciones sobre las leyes que amparan a las familias, la violencia doméstica y en la modificación del código laboral, aunque se mantiene distante en temas controvertidos como en el caso del aborto.

Muchos otros países poseen algunos organismos especializados para la mujer. Sin embargo, en muchos casos, la relación entre las unidades de mujeres dentro de las administraciones públicas y las mujeres dentro de los distritos electorales de la sociedad civil han comprobado la dificultad de establecer lazos de trabajo en común. Los grupos de mujeres y las ONGs a menudo se muestran renuentes a asociarse con éstas unidades. Esto refleja una saludable preocupación por mantener la autonomía, pero es verdad que también dificulta la colaboración estratégica. Por ejemplo en Marruecos, las movilizaciones para la defensa de la mujer han tendido a desviarse de la unidad de mujeres en la administración pública y han trabajado prioritáriamente desde afuera o por medio de alianzas con los partidos políticos.

Pero el énfasis puesto en la tarea de conseguir el cambio por medio de las femocrats que se encuentran dentro de la administración pública (instalando mecanismos de WID /GAD dentro de la burocracia estatal), lo que también resulta ser favorable para los donadores porque aparenta ser "tecnocrático" y apolítico, presenta muchas debilidades. La naturaleza de esta estrategia es también precisamente la fuente de la debilidad de la misma. No se trata de sacar los temas de género al dominio político donde se toman las decisiones; se trata de integrar al género (utilizando listas de revisión y guías) dentro de las ya políticas formuladas. De hecho, se puede alegar, como lo hizo Gotees Hassim (2001) recientemente, que la creación de unidades de WID/ GAD dentro de la burocracia constituye una de las razones por las que una mayor estrategia política no ha tenido lugar, además de la falta de enfoque de los grupos de defensa feministas para abordarlo directamente a partidos políticos e instituciones políticas. Claro que existen también otras razones como por ejemplo el distanciamiento de las mujeres de los partidos políticos: éstos son a menudo vistos como " club de chicos antiguos" que si no son completamente hostiles son indiferentes a las ambiciones de las mujeres.

"si tuviésemos una democracia popular e hiciéramos un referéndum sobre una
variedad de asuntos que hemos de impulsar,las movilizaciones para la defensa de la mujer perderían. No tendríamos entonces, por ejemplo, la ley de Terminación de la legislación sobre el Embarazo "
[3].

Pero para sorpresa de algunos, los partidos políticos pueden ser mucho más progresistas que la bondadosa "sociedad civil" en temas de género. En Sudáfrica la ANC presenta un buen ejemplo para hablar de esta tendencia. Como el licenciado en ciencias políticas sudafricano Shirin Hassim sostiene:

Otro ejemplo es el de la legislación sobre la Violencia Doméstica de 1998, que provee protección contra el abuso de personas que se encuentren vinculadas de varias maneras en las relaciones domésticas, que no ha sido impulsados por el público en general, es decir, por la sociedad civil. Así que, dentro de este contexto, tenemos una sociedad civil que aún presenta rasgos antidemocráticos en la cual la igualdad de género no se ha implantado profundamente como un valor.

Una de las interesantes lecciones que emergen de la experiencia en Sudáfrica, es precisamente la necesidad de abordar a los partidos políticos urgentemente, (para trabajar "con y contra el partido" para utilizar el título del escrito de Gotees y Hassim), porque ésta es la manera de apoyar a las mujeres en la política en una institución democrática. Es absolutamente correcto afirmar que en todo tipo de democracia el principal poder lo poseen los partidos políticos. En realidad, el problema está en la búsqueda de cómo introducir el género en estos partidos y cómo fortalecer a la sección de las mujeres dentro de él, para que los políticos de ese partido avancen, no solo por ser capaces de ganar sobre el liderazgo machista, sino por impulsar los temas de género hacia el liderazgo.

En Sudáfrica, las mujeres han conseguido incrementar la representación por medio del activismo dentro de la ANC. En 1994, cuando Sudáfrica se convirtió en estado democrático, la preocupación de las movilizaciones para la defensa de la mujer era la de incrementar el número de mujeres dentro del parlamento, aunque dentro de la ANC se apreciaba que debería haber una verdadera representación real sobre los intereses de las mujeres, y que esos intereses estaban divididos. Por razones estratégicas, sin embargo, en ese especifico momento, el interés principal y común era el de incrementar el número de mujeres dentro del parlamento. Después de debatir dentro del ANC, la decisión final consistió en la necesidad de tener el 30% de mujeres en la lista electoral, con los consiguientes efectos colaterales en otros partidos políticos.

Los índices muchas veces creen deberse solo a un mínimo consenso. Pero en la práctica, han servido genuinamente para conseguir una mayor efectividad en la representación de los intereses de las mujeres dentro del proceso político. Mientras algunas mujeres representantes no tienen ni la habilidad ni la inclinación para dirigirse en contra de las desigualdades de género, el peso que genera la acumulación de representantes femeninas sí produce impacto en la deliberación dentro de la asamblea nacional. Aún cuando los partidos políticos nombren a mujeres para satisfacer un índice, se produce una dinámica que es mucho más complicada que las combinaciones numerales. Las mujeres representantes tienden a ser llamadas por las organizaciones de mujeres y por las ONGs para defender los intereses de las mujeres.

El relativo alto nivel de representación femenina dentro del parlamento sudafricano, ha tenido un significativo efecto en la proliferación de temas de género. En el primer parlamento democrático, se aprobaron tres legislaciones de gran alcance. Esta clase de hechos sería impensable cuando la composición femenina era solo de un 6%. Así que es posible conseguir una gran diferencia.

En otros países donde las mujeres han conseguido estar en el registro electoral, la preocupación inicial hacia el índice de representación femenina ha madurado, convirtiéndose en la preocupación sobre la calidad de la misma. Los crecientes índices de representación y la colaboración con los partidos, por medio de las mujeres representantes, dentro del parlamento nacional en muchas regiones del mundo, ha asegurado importantes logros legislativos para la mujer, como es el caso de la tan preocupante violencia contra la mujer.

Sin embargo es escaso el progreso (por no decir nulo) que se ha realizado con respecto a la creación de políticas macroeconómicas que respondan a las necesidades e intereses de las mujeres. Aquí aparece de nuevo el desmembrado ambiente macroeconómico contra el que luchamos una y otra vez. De hecho existe un creciente riesgo de que la toma de decisiones de las políticas macroeconómicas se concentre en los Ministerios de Finanzas y en los Bancos Centrales, y que los parlamentarios, en consecuencia, pierdan la importante capacidad de vigilar las políticas. Esto constituye, de hecho, un obstáculo para las legislaciones de género que se están introduciendo lentamente dentro de los parlamentos nacionales.

Sería una ironía ácida si, cuando las mujeres finalmente entraran en números significativos a los parlamentos, éstos empezaran a perder importancia en el papel de vigilancia sobre la macroeconomía, papel que afecta, en gran medida, a la vida de hombres y mujeres y a la calidad de la gobernabilidad democrática. Las mujeres burócratas dentro de los Ministerios de Finanzas, por ejemplo, equipadas con las aptitudes de análisis económico y de instrumentos innovadores para investigar a fondo los presupuestos nacionales por medio de una lente de género, pueda que contribuyan en gran medida con lo que ocurre dentro de estas aisladas tecnocracias.

NIVEL LOCAL

En cuanto al tema de las movilizaciones sociales, las ONGs y otros componentes de la llamada "sociedad civil", al punto al que quiero llegar, en realidad es muy simple y probablemente familiar para vosotras, creo que está aparcado a un lado a pesar de todo el entusiasmo actual de la sociedad civil. Vamos a recordarnos a nosotras mismas que a pesar las movilizaciones políticas de mujeres, tanto en las populares motherist, las basadas en la iglesia, en el Islam o en otras formas feministas, han contribuido a la erradicación de regímenes autoritarios en muchos lugares del mundo, no siempre ha sido fácil para los grupos de mujeres el conseguir que sus preocupaciones y prioridades sean acogidas por los movimientos que promueven la democracia en la vida política. Lo efectivas que pueden llegar a ser las movilizaciones de las mujeres para el avance de sus demandas dentro de los Estados, dependen no solo de lo que llegue a implicarse el Estado o el gobierno, sino también del carácter de la sociedad civil y de los valores ratificados por las movilizaciones sociales.

Para dar un ejemplo actual tomaremos la movilización por la reforma en Irán. El país está siendo testigo de la creciente presencia de una movilización fuertemente reformista, y al mismo tiempo, aunque no tan abiertamente difundido, de una importante y fuerte movilización de mujeres la cual, ciertamente, no está centrada alrededor de una organización en particular. Como el historiador Iraní Afsaneh Najmabadi sostiene, la paradoja está en que, a pesar de esta fuerte movilización para la democracia y a esta fuerte movilización de mujeres, estas están escasamente presentes en las posiciones de liderazgo dentro de los movimientos democráticos y curiosamente están ausentes de la agenda de los movimientos de defensa del género.

En otras palabras, mientras que un proceso de análisis y reflexión ha tenido lugar desde todas las perspectivas durante los noventa, el tema de género es inexistente dentro del grupo masculino de intelectuales disidentes que forcejean para conseguir una política más democrática. Contribuyendo con este proceso, las mujeres, en particular las mujeres islámicas, han estado ausentes de aquellos debates, presumiblemente más generales, de la democracia. Estos reformistas entienden la categoría neutral del género en la democracia, y en aquel forcejeo por los derechos ciudadanos, "los derechos de las mujeres son naturalmente incluidos", o como ellos prefieren decir, posponer los temas de género hasta que hayan alcanzado el poder político. Dichas promesas son lo suficientemente familiares debido a anteriores contextos políticos, y como Afsaneh Najmabadi sostiene, el fracaso de la incorporación de la mujer directamente a las movilizaciones democráticas peligra con derrumbar el movimiento en su totalidad.

El hecho de introducir libertades políticas y civiles, pero sin implicar los derechos de las mujeres en un dominio social más amplio, crea una democracia truncada e insostenible. La democracia no es solo una cuestión de cuan bien funcionan las instituciones, sino la capacidad de tener una vida democrática más amplia. Esto depende crucialmente del carácter de la sociedad civil en sí misma, y de la medida en que ésta abrace los principios democráticos y la justicia del género.

En otras palabras, la naturaleza del carácter de la sociedad civil es contingente. Esto tiene en particular serias implicaciones para el movimiento feminista, puesto que siempre debe buscar aliados para promover sus inquietudes. Y mientras realizan esta tarea pueden encontrarse con que los mejores civiles liberales presentan actitudes regresivas, especialmente cuando se tratan temas de justicia de género y de los derechos de las mujeres. Aquellos que aparentan ser muy conservadores, por el contrario, (por ejemplo en leyes económicas) pueden esconder visiones progresivas en temas sociales y respecto a los derechos de las mujeres.

El segundo punto al que quiero llegar, tiene que ver con lo expuesto anteriormente acerca de la tarea de cambiar el papel del Estado en el reparto de servicios. Los gobiernos, como sabemos, han estado delegando muchas responsabilidades sociales de las agencias estatales a la llamada "sociedad civil". Esto ha generado particulares implicaciones para la mujer. Los gobiernos han estado delegando una gran cantidad de carga, no solo a organizaciones, sino también a la mujer individual, requiriendo que llenen el vacío de los disminuidos servicios sociales, empleando más tiempo en el cuidado de los enfermos e incapacitados. De esta manera los gobiernos están "privatizando" el cuidado de la salud reclutando impagada labor familiar.

Los donantes al mismo tiempo han animado a las ONGs prestar servicios públicos. Algunas organizaciones como el Banco Mundial pueden ver esto como un camino de evitar la corrupción y la ineficiencia que existe en los servicios estatales.

Acaso la buena voluntad de las mujeres de las ONGs encaminen sus preocupaciones de género al programa estatal de salud pública animando a los gobiernos a disminuir sus responsabilidades (Petchesky, 2000). No existen respuestas fáciles a esta pregunta. Pero vale la pena tener en mente que, aún cuando los gobiernos afirmen que trabajando en equipo con las mujeres de las ONG mejorará la provisión de servicios, los resultados de dicha unión pueden ser ambiguos. En muchas instancias, trabajar en "equipo" se traduce en muchos problemas con muy pocos recursos.

Las ONGs también corren un riesgo aceptando dicha política. Además de sufrir la sobrecarga, pueden encontrarse en una situación en la que sea más difícil criticar al gobierno. En Perú, por ejemplo, el Movimiento Manuela Ramos (Manuela) administra el Proyecto de Reproducción de Salud en la Comunidad (ReproSalud) fundada por la USAID. Esto anima a brindar servicios a las mujeres pobres, mientras que las apoyan para que sus demandas hacia los servicios del gobierno sean más efectivas. Sin embargo, este vinculo oficial probó ser una desventaja cuando los servicio de salud del gobierno fueron acusados de esterilización coercitiva. Manuela tuvo que elegir entre la silenciosa diplomacia o la crítica abierta de los servicios públicos, de forma tal que podían caer dentro del juego político de la extrema derecha que quería acabar con el servicio de Salud Público Reproductivo. En este evento, después de fallar la diplomacia Manuela se pronunció en público contra los abusos de esterilización.

Las mujeres de las ONGs tienen que tomar decisiones apropiadas a sus circunstancias. En muchos casos esto significa tomar una postura deliberadamente disidente. En Egipto uno de los temas más controvertidos dirigidos por los grupos de mujeres es el de la mutilación de los genitales femeninos (FGM). Mantienen un vigilante papel de crítica y acciones legales, y rehuyen a la colaboración cercana con un gobierno que frecuentemente ataca a las ONGs, especialmente aquellas envueltas en la promoción de los derechos humanos.

Finalmente, dada la dependencia de las ONGs para obtener recursos externos, las prioridades de los patrocinadores pueden darle un empuje a la proliferación de tipos específicos de ONGs y de actividades. En el caso de Chile, por ejemplo, para permanecer económicamente disponibles, muchas ONGs están abandonando proyectos que estaban cercanamente asociados con sus compromisos feministas, como los proyectos de educación popular sobre la sexualidad y formación de liderazgo; en cambio, están aceptando proyectos que interesan más a los patrocinadores, como los de la salud de las mujeres, el desarrollo de las pequeñas empresas y programas de formación para el trabajo de las mujeres cabezas de familias. (Schild 2000).

En algunas ONGs se las han arreglado para adaptar las nuevas exigencias de los patrocinadores en desarrollar labores más técnicas y profesionales, mientras otras han abandonado los proyectos. Lamentablemente, algunos de los proyectos abandonados incluyen los de organizaciones que poseen fuertes vínculos con las clases bajas y obreras de mujeres, y otras organizaciones básicas de la comunidad.

No voy a establecer conclusiones en éste punto, pero la idea general que quiero recalcar es que los grupos de mujeres y los movimientos de mujeres que desean transformar el desarrollo de instituciones y prioridades se enfrentan a un número creciente de retos así como también a cambios de compromisos. Algunas de las viejas estrategias de compromiso de las organizaciones internacionales necesitan ser nuevamente analizadas en vista de los logros y los fracasos que se han producido (¿en realidad es necesario introducir más dosis de género dentro del Banco Mundial o el FMI?). En el ámbito nacional los partidos políticos deben ser considerados como una prioridad; y a nivel local nos encontramos con serios abandonos de proyectos y dilemas sobre si aceptar o no un papel de proveedor de servicios. Además, en lo que también he querido poner énfasis es en la naturaleza contingente de la sociedad civil (especialmente en esta era de exaltación del nacionalismo), ciertamente es necesario luchar por una sociedad más justa, luchar por mayores justicias económicas o democratización, sin embargos estas no tienen necesariamente que obstaculizar algunos de los objetivos específicos de los movimientos feministas. Este último punto lo ha abordado muy elocuentemente Sonia Correa y Gita Sen (1999) en un escrito que prepararon basándose en las legislaciones globales alrededor las principales conferencias de la ONU durante los años noventa. Es un tema que permanecerá con nosotras con gran fuerza en el nuevo siglo.

Algunas de las viejas estrategias de compromiso de las organizaciones internacionales necesitan ser nuevamente analizadas en vista de los logros y los fracasos que se han producido (¿en realidad es necesario introducir más dosis de género dentro del Banco Mundial o el FMI?). En el ámbito nacional los partidos políticos deben ser considerados como una prioridad; y en el ámbito local, quienes son los verdaderos negociadores, nos encontramos con serios abandonos de proyectos y dilemas sobre si aceptar o no un papel de proveedor de servicios.

2.2 PAPEL QUE DESEMPEÑA NACIONES UNIDAS EN LA INTRODUCCIÓN DE LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO COMO UN PRINCIPIO DE POLÍTICA GLOBAL

Hilkka Pietilä
Finlandia.

Mi presentación evaluará los logros alcanzados por Naciones Unidas en la transversalidad de género y en el fortalecimiento de la mujer.

Ya se ha discutido anteriormente sobre las instituciones Breton Woods y sobre la OMC en presentaciones previas, pero el sistema de la ONU abarca otros muchos componentes diferentes. Últimamente la atención se centra en la ONU, debido a que las instituciones Breton Woods, son los que en realidad manejan el dinero y el campo financiero, y poseen sus propias políticas que corresponden en mayor medida al sistema corporativo globalizado.

Sin embargo, hay organizaciones de la ONU donde los temas de las mujeres son realmente discutidos, por ejemplo, la División para el Avance de la Mujer (cuerpo permanente para los asuntos de las mujeres); la Comisión del Estado de la Mujer (CSW); la UNIFEM o INSTRAW ( Instituto de investigación de las mujeres dentro del sistema de Naciones Unidas). Además, existe la UNDP (la parte financiera para el desarrollo de actividades), la cual ha introducido rápidamente las perspectivas de género dentro de sus políticas. Mi presentación resaltará esta parte de la ONU que es la más independiente y libre del poder corporativo globalizado de las instituciones financieras.

La historia precedente

El concepto de género no es nuevo en el lenguaje de la ONU, a pesar de que los investigadores del desarrollo empezaron ha hablar de "planificación de género" y del "desarrollo del género" en los años ochenta. Los pensamientos de Caroline Moser penetraron dentro de la discusión entre las activistas del desarrollo de la mujer antes de que fueran publicados.

Moser recalcó las limitaciones de enfocar a la mujer aisladamente como se hizo en "mujer en desarrollo", y en vez de esto encaminó la atención hacia la necesidad de investigar el "género y el desarrollo". El enfoque sobre el género, fue originalmente desarrollado por feministas preocupadas por la manera en que los problemas de las mujeres eran percibidos en términos de su sexo; por ejemplo: el hecho de centrarse en las diferencias biológicas con los hombres en vez de analizar, en términos de su género; las relaciones sociales entre hombres y mujeres donde las mujeres han estado subordinadas sistemáticamente.

Los más próximos a la conciencia de género están preocupados por la manera en que las relaciones están construidas; hombres y mujeres desempeñan papeles diferentes dentro de la sociedad, sus diferencias de género han sido moldeadas por determinantes ideológicos, históricos, religiosos, éticos, económicos y culturales. Los roles muestran diferencias y similitudes entre clases y sociedades, y dado que, la manera en que están construidas es siempre espacial, temporal y específica, las divisiones de género no pueden ser ignoradas" (Moser, 1989).

El grupo de investigadores y pensadores sobre el desarrollo de las mujeres del Global South, presentaron su proyecto Alternativas de Desarrollo para las Mujeres de la Nueva Era (DAWN) en la tercera conferencia mundial de la ONU sobre la mujer en NAIROBI 1985. Ellos no solo desafiaron los intentos de "integración de la mujer al desarrollo" si no que también cuestionaron, de una manera más fundamental, el concepto de proceso de desarrollo como generalmente es entendido (Sen y Grown, 1987). Sintieron que debían definir el feminismo como ellos lo entendían "el feminismo disputa por un desarrollo de la sociedad más abierto y profundo en el que participen todos los seres humanos que conforman el sistema"

Utilizaron ambos, el género y la clase, como puntos de partida, desde donde quisieron analizar las estrategias y los programas para el desarrollo.

Género

"El genero se refiere a los papeles sociales construidos para la mujer y el hombre asentados en base a su sexo, aunque el término en sí se refiera a las características biológicas y físicas. Los papeles del género dependen de un particular contexto socioeconómico, político y cultural, y están afectados por otros factores como la edad, raza, clase y etnia. Los papeles de género son aprendidos y varían ampliamente dentro de las diferentes culturas. A diferencia del sexo , los papeles de género pueden cambiar. Estos deben ir orientados a permitir el acceso de las mujeres a los derechos, recursos y oportunidades".
(Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer A/517322).

"El género se define según los significados dados a las diferencias de sexo. Está construido ideológica y culturalmente, pero también se reproduce dentro del campo de prácticas materiales, ejerciendo a su vez influencia en los resultados de dichas prácticas. En este sentido, afecta a la distribución de los recursos, la salud, el trabajo, la toma de decisiones del poder político y en el disfrute de los derechos dirigidos a la familia al igual que en la vida pública. A pesar de las variaciones entre culturas y tiempo, las relaciones de género en todo el mundo presentan asimetrías de poder entre el hombre y la mujer como rasgo característico. En este sentido, el género es un clasificador social semejante a otros clasificadores que estratifican la raza, la etnia, la sexualidad, la clase y la edad. Esto nos ayuda a entender la construcción social de las identidades de género y la desigual estructura de poder que fundamenta las relaciones entre los sexos"
(Encuesta Mundial sobre le Papel de la Mujer en el Desarrollo, 1999, párrafo 16. A/54/227).

Sin embargo, el concepto de género no apareció si no en las estrategias avanzadas de Nairobi, cuando se adoptaron en 1985. Después de Nairobi poco a poco se fue introduciendo en el lenguaje de la ONU, cuando la UNDP cambió el nombre de su Unidad de la Mujer en el Desarrollo para llamarse Programa de Género en el Desarrollo en el año 1992. Por estas fechas, la Tercera Encuesta Mundial sobre el Papel de la Mujer en el Desarrollo fue utilizada como el documento base de trasfondo en la conferencia de Beijing y fue el primer documento oficial que lanzó el nuevo lenguaje dentro del proceso de la ONU (Organización de las Naciones Unidas, WSR, 1994).

Esta Encuesta Mundial de la ONU confirmó lo que el informe de DAWN ya había dicho aproximadamente diez años antes:

"Las políticas que solo se centran en la mujer, no pueden alcanzar los mejores resultados. Tampoco pueden aquellas que asumen que las acciones públicas son neutrales en cuanto al género en sus efectos. El promover la igualdad de género implica un profundo cambio en la organización socioeconómica de las sociedades: no solo en la manera en que las mujeres trabajan, viven y cuidan a los otros miembros de la familia, sino también en la manera en que los hombres lo hacen y en la manera en que sus respectivos papeles dentro de la familia y de la comunidad están articulados con la necesidad de ganarse la vida."

Sin embargo, aún en el proceso de asentamiento de la Plataforma de Acción de Beijing, el término "género" era tan disputado entre los representantes del gobierno que todas las palabras de "género" estaban delimitadas cuando la conferencia empezó en 1995. Pero durante el proceso en Beijing todas las limitaciones fueron eliminadas, el "género" literalmente "rompió esquemas" y el concepto en sí, al igual que todos sus derivados, pasaron a formar parte del lenguaje correcto de la ONU. Desde entonces, en pocos años, la transversalidad de género se ha convertido en un principio guía de todo el pensamiento sobre desarrollo en el sistema de la ONU.

Incluso los hombres tienen género, son un género

Este asunto no se refiere sólo a palabras y conceptos, se trata de percepciones y entendimientos que conciernen a las relaciones de hombres y mujeres en la sociedad y en la cultura. Se trata del reconocimiento de que los hombres también tienen "género", el cual influye en todos sus pensamientos, sus actitudes y sus comportamientos. Este nuevo pensamiento, esta nueva percepción, llegó a formar parte de la forma de pensar de la ONU en pocos años. Hoy en día el entendimiento analítico y profundo ha penetrado en las formulaciones de la ONU y las perspectivas de género han reemplazado en gran medida el pensamiento tradicional de "igualdad" como tal, aunque el último objetivo es la igualdad de las mujeres y los hombres como un prerrequisito para el fortalecimiento de la mujer.

A través de la perspectiva de género, la igualdad no sigue siendo solo una percepción técnica y estática. Es el entendimiento de que las perspectivas, los valores y las experiencias de los hombres y de las mujeres son distintos y, por consiguiente, es esencial que ambas visiones de la mujer y del hombre sean igualmente atendidas y reconocidas en el proceso social, en las políticas económicas y en la toma de decisiones. Solo entonces las mujeres y hombres podrán influir igual y democráticamente en el progreso dentro de la sociedad, que moldea las condiciones y requisitos previos de sus vidas. Así, la participación igualitaria y el impacto de la mujer en la sociedad se convierte, no solo en su legítimo derecho, sino también en una política social necesaria para alcanzar un mayor balance en el desarrollo sostenible.

Adoptando unánimemente la Plataforma de Acción de Beijing (BPFA) en 1995, los Estados miembros de la ONU se comprometieron a introducir una perspectiva de género, que abarca todas las áreas del desarrollo social, incluso en sus respectivos países, en los años venideros. En 1997, en el Consejo Económico y Social de la ONU -ECOSOC-, los gobiernos acordaron conclusiones (ECOSOC 1997/2), cuyo compromiso, dentro del conjunto del sistema de la ONU, fue el de aplicar la transversalidad de género a lo largo del sistema. Este principio y entendimiento fue reafirmado también en la Declaración Política adoptada por los 23, en las sesiones especiales de Beijing el 5 de julio de 2000. De hecho, estas conclusiones reconocen también que, la transversalidad de género constituye un elemento para integrar y coordinar todo el trabajo del sistema de la ONU.

La BPFA de Beijing suministra también el análisis de género para ser establecido como un requerimiento básico para la estrategia de la transversalidad. Esto implica:

"que tanto la actual situación de las mujeres y los hombres, como la del impacto de las políticas planeadas, las legislaciones, los proyectos y los programas para la mujer y el hombre respectivamente y las relaciones entre ellos, deben ser analizados antes de tomar cualquier decisión. El análisis de género debe ir más allá de catalogar diferencias para identificar desigualdades y para evaluar las relaciones entre mujeres y hombres"
(E/CN:6/2000/pc/2).

La Cuarta Encuesta sobre el Papel de la Mujer en el Desarrollo de 1999 prosigue con esta discusión. En ella se critican las consecuentes fases del progreso en el debate del desarrollo desde el punto de vista de las mujeres y estudia los problemas y los logros de las políticas de WID (Organización de Naciones Unidas, 1999). También señala la insuficiencia de los programas de WID debido a su enfoque en las mujeres y por no dirigirse a las desigualdades en la estructura básica de las relaciones entre mujeres y hombres.

Todo esto abrió un nuevo debate cuyo resultado fue el empleó con mayor énfasis del concepto de género, lo que implica que los asuntos son estudiados desde ambos puntos de vista, tanto de la mujer como del hombre. La nueva orientación al final abrió el camino para un nuevo concepto llamado género y desarrollo (GAD), dentro del cual el género, utilizado como una categoría de análisis, fue el centro de atención. Éste nuevo concepto está en camino de sustituir la antigua perspectiva de WID.

La perspectiva de GAD es diferente a la de WID en particular en tres sentidos:

El Empoderamiento de la Mujer

El propósito de la Plataforma de Acción de Beijing se declara en la primera oración de la declaración: "La Plataforma de Acción es una agenda para el empoderamiento de las mujeres." Así, la BPFA lanzó firmemente el concepto del "empoderamiento de la mujer". Y prosigue con la definición del empoderamiento de las mujeres en el siguiente párrafo:

“El empoderamiento de la mujer "tiene como objetivo eliminar todos los obstáculos que obstruyen la participación activa de las mujeres en todos los ámbitos, tanto públicos como privados, a través de una completa e igual distribución en la toma de decisiones económicas, sociales, culturales y políticas. Esto quiere decir que, el principio de compartir el poder y la responsabilidad debe ser establecido entre la mujer y el hombre en el hogar, en los puestos de trabajo y más ampliamente en las comunidades nacionales e internacionales. La igualdad entre la mujer y el hombre es asunto de los derechos humanos y una condición para la justicia social así como un requisito necesario y fundamental para la igualdad, el desarrollo y la paz".
(Plataforma de Acción de Beijing, párrafo I)

Podemos reflexionar sobre las implicaciones de esto en la práctica. Implica por ejemplo que:

En esta reorientación conceptual, las políticas de las relaciones de género y la reestructuración de las instituciones, en vez de la simple igualdad de acceso a los recursos, se han convertido en el punto principal de los programas de desarrollo, y la transversalidad de género ha emergido como la estrategia común de acción de estas iniciativas.

Una estrategia transformadora

El World Survey también plantea que la transversalidad fue formulada como una "estrategia transformadora" para alcanzar la igualdad de género, primero en el PFA de Beijing en el año 1995 y después en el ECOSOC en el año 1997. En este sentido adoptaron la siguiente definición creada como guía para todas las Agencias dentro del Sistema de la Organización de Naciones Unidas:

“Transversalidad de una perspectiva de género es un proceso de evaluación de las implicaciones de la mujer y el hombre en cualquier plan de acción, incluyendo la legislación, las políticas y los programas, en todos los niveles y áreas. Es una estrategia para hacer de las experiencia e intereses, tanto de la mujer como del hombre, una dimensión integral del diseño, implementación y evaluación de las políticas y programas en todas las esferas políticas, económicas y sociales, de manera que las mujeres y hombres se beneficien igualitariamente y que la desigualdad no sea perpetuada. La última meta es la de alcanzar la igualdad".
(ECOSOC, conclusiones acordadas en el año 1997/2)

El estudio elabora las consecuencias en la sociedad:

"Alcanzar la igualdad de género requiere que los papeles de género y que las instituciones básicas de la sociedad -el mercado, el gobierno y la familia- sean reorganizados. Durante los años noventa, con el logro de la creación del GAD, los aspectos políticos del desarrollo, mas que los económicos, se han convertido en el principal tema de interés. Ahora las mujeres tienen que tomar la iniciativa como compañeras en un proceso de empuje del desarrollo."

También hay que apreciar que las mujeres que luchan por conseguir su posición igualitaria dentro de la sociedad requieren instituciones de apoyo y servicios, además de una mayor colaboración del hombre en las responsabilidades familiares.

El Estudio Mundial cita a la fundadora de esta perspectiva, Leila Kabeer:

“El empoderamiento no puede darse, debe ser propiamente generado; todo lo que una política transformadora de género puede aspirar es a proporcionar recursos a las mujeres para luchar, lo que les permitirá tener un mayor control de sus propias vidas para determinar el tipo de relaciones de género en el que querrán convivir, y para planear las estrategias y alianzas que les ayude a conseguirlo".
(Kabeer, 1995)

El empoderamiento primeramente requiere de la concienciación que está alimentada por el conocimiento. De este modo, la transversalidad de género comprende una doble estrategia. Un tipo de acción sitúa al género en el centro de la agenda global. Una serie de Conferencias Mundiales de la ONU celebradas alrededor del mundo en los año noventa han sido especialmente efectivas con está consideración. Otro tipo de acción está enfocada en la producción de un conocimiento consciente sobre el género, especialmente en campos que tienen que ver directamente con las políticas económicas y sociales relevantes. Con respecto a esto, el Estudio Mundial del año 1999 da un particular crédito al trabajo eficaz de las economistas feministas y a las organizaciones no gubernamentales.

El título de esta conferencia es considerado muy importante por nosotras. Debo recalcar que la aproximación de la transversalidad de género posee el riesgo de convertirse en un punto excesivo de discusión, lo cual podría generar la desaparición de las perspectivas de las mujeres. Debemos tener cuidado en asegurar que la discusión sea llevada de tal manera que la esencia de ese concepto no cambie.

La Plataforma para la Acción de Beijing sigue siendo aún la Biblia de los asuntos de Género y Desarrollo, y constituye una herramienta muy importante para las movilizaciones de mujeres y femocrats. Debemos reiterar que las decisiones no están implementadas por las acciones de la ONU. La ONU solo tiene el poder en el nivel superficial de los procesos internacionales. Depende de las acciones de los gobiernos nacionales el que las decisiones de la ONU sean implementadas o no. Toda la responsabilidad es también nuestra. Depende de nosotras que en cada país se canalicen las discusiones y se publiquen los estudios tanto como podamos, para que la sociedad civil tenga conocimiento acerca de los temas y así pueda generar el deseo político del cambio.

2.3 LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO Y SU PRÁCTICA ACTUAL REALIZADA POR VARIAS AGENCIAS A NIVEL NACIONAL E INTERNACIONAL: UNA PERSPECTIVA DESDE ÁFRICA [4] .

Maréma Toure,
Senegal

He elegido centrar mi presentación en las estructuras nacionales para el avance de la mujer en África y en mi presentación trataré dos áreas principales:

Un examen histórico de cómo estas estructuras para el avance de la mujer surgieron del establecimiento de una Comisión de la ONU para la Conferencia de Beijing+5 y de las Conferencias Africanas e Internacionales sobre la mujer y el desarrollo. A partir de entonces se puede apreciar que estas estructuras despegaron después de la conferencia de Nairobi y que su aceptación ha progresado con el tiempo. Si los términos de "bienestar" y "mujer en desarrollo" fueron en un principio las perspectivas principales, hoy el género y el desarrollo de la transversalidad de género es una de sus principales estrategias, siendo ésta la más fértil y ampliamente aceptada.

En segundo lugar, daré a conocer el impacto y los límites de la transversalidad de género y de la manera en que se ha aplicado en los países africanos, basada en una sistemática valoración de la capacidad institucional de estas estructuras nacionales. Discutiré sobre su capacidad de organización, incluyendo su mandato, organización, estrategias y su capacidad operacional, que incluye los recursos, las comunicaciones y la coordinación.

Todos éstas estructuras siguen una misma línea de formación: el Ministerio de Asuntos Financieros, la Secretaría del Estado, el Consejo de Administración, la Comisión Nacional y la Sección de Mujeres del Partido de Gobierno. Las estructuras y los nombres de estos organismos varían según los contextos del país, pero sus historias, mandatos y objetivos muestran en todos el mismo deseo político para concretar lo ganado en varias décadas y una campaña nacional e internacional en nombre de las mujeres. Su nivel de importancia en las operaciones del gobierno y/o en la cooperación internacional muestran también que están encontrándose con los mismos obstáculos estructurales.

Adoptando la perspectiva de género y desarrollo se dió un cualitativo paso adelante. Poniendo en práctica la transversalidad de género se han generado considerables progresos en la transformación de las relaciones sociales y de género. Pero la falta de recursos, el límite del alcance de las iniciativas tomadas, la falta de propiedad y el hecho de que los conceptos a menudo utilizados son percibidos por los actores africanos como externamente impuestos y como una ayuda condicionada, han afectado en los resultados que se han venido obteniendo.

Desafortunadamente también se pueden apreciar que estas nuevas perspectivas pueden a veces provocar efectos adversos lejos de la intención inicial, como en el caso de la mistificación de conceptos que apuntalan el desarrollo del avance de las mujeres. Bajo el pretexto de asegurar que los temas de género se están adoptando, los encargados de la toma de decisiones, que carecen de conocimientos o bien malintencionadamente, se las arreglan para diluir los problemas específicos de las mujeres en políticas "ciegas hacia el género" y que no tienen ningún impacto sobre la mujer o sobre aquellos sectores de la población que no tienen acceso al poder.

Historia de los organismos para el avance de las mujeres

APRECIACIÓN GLOBAL DEL ESCENARIO INTERNACIONAL

La comunidad internacional adoptó la Carta de las Naciones Unidas, según la cual, el hombre y la mujer son iguales. En 1946 se estableció la Comisión del Estado (Status) de la Mujer de la ONU. Como resultado de las demandas de la Comisión, el año 1975 fue declarado como el año de la mujer, y los años entre 1975-1985 la década de la ONU para la mujer, con un objetivo triple: la igualdad, el desarrollo y la paz. Desde 1975 la ONU ha patrocinado Conferencias Internacionales sobre la Mujer cada cinco y o diez años, apoyadas por otras regionales, de las cuales seis han tenido lugar en África

Las cuatro conferencias mundiales sobre la Mujer: Méjico 1975, Copenhague 1980, Nairobi 1985 y Beijing 1995, han contribuido, sin lugar a duda, a una mayor visibilidad de las mujeres en los ámbitos económicos, culturales, políticos, y sociales. También han servido para la adopción de instrumentos fundamentales para el avance de la igualdad de género. La adopción realizada el 19 de marzo de 1975 en CEDAW ( Convención para la Eliminación de la Discriminación hacia la Mujer), los objetivos de la conferencia de Copenhague, así como las estrategias avanzadas para el progreso de la mujer para el año 2000 adoptadas en Nairobi , han desempeñado un importante papel en el avance de los temas de las mujeres.

La conferencia de Beijing (1995) repasó la situación de la mujer a lo largo de las pasadas décadas, evaluó la implementación de las estrategias avanzadas de Nairobi, y adoptó una plataforma de acción que, después, se convirtió en la referencia para las acciones destinadas a conseguir la igualdad de género. La sesión especial de la ONU en Beijing en el 2000 se celebró con la finalidad de evaluar la plataforma de acción. Se tomaron medidas para acelerar los logros de los objetivos de desarrollo y paz para el siglo 21 y para lograr la igualdad de género.

Otras Conferencias Mundiales recientes también han tratado sobre el estatus de la mujer. En la conferencia de Río en 1992 sobre el desarrollo medioambiental, las ONGs insistieron que había un inextricable vínculo entre el desarrollo de las mujeres y el desarrollo sostenible. En la conferencia de Viena en 1993 sobre los Derechos Humanos, los "Derechos Humanos de la Mujer" se incluyeron en la declaración. La Conferencia de Cairo sobre la Población y el Desarrollo celebrada en 1994, adquirió un consenso sobre la necesidad de reforzar los instrumentos de acción y sobre la autonomía de la mujer. En la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Social (Copenhague 1995), la ONU renovó su compromiso para el avance de las mujeres y el papel central que desempeñan en la implementación del desarrollo social. La Conferencia de Dakar en el 2000 sobre la Educación para Todos y la conferencia de Durban en el 2001 sobre el Racismo han recalcado la necesidad de tomar en cuenta una dimensión de género en las acciones y estrategias que son defendidas.

Para la lista de prioridades de las mujeres de África, la Quinta Conferencia Anual Regional de África celebrada en Dakar en noviembre de 1994, patrocinada por la Comisión Económica para África (CEA), se convirtió en el punto de referencia. Siguiendo el ejemplo de la Plataforma de Acción, hubo una profunda evaluación de las prioridades en el encuentro en Addis Abeba en 1999. Antes de la conferencia Regional de Dakar en noviembre de 1994, la CEA ya había celebrado cuatro conferencias en el continente; Nouakchott (Mauritania) 1977, Lusaka (Zambia) 1979, Arusha (Tanzania) 1984 y Abuja (Nigeria) 1989. Estos eventos repasaron el progreso que se había hecho, estudiaron las necesidades específicas presentes en el contexto de África y prepararon planes regionales de acción. Otras conferencias como las dadas en Addis Abeba (Etiopía) en 1978 y Rabat (Marruecos) en 1979 también trataron sobre la implementación de estrategias para el futuro.

HISTORIA DE LA EMERGENCIA DE ORGANISMOS PARA EL AVANCE DE LA MUJER

Las recomendaciones de la conferencia de Nairobi marcaron un cambio a lo largo de todo el mundo en la consolidación de la perspectiva de la mujer en el desarrollo. Muchas organizaciones internacionales, la mayoría de los miembros de estado y ciertas ONGs introdujeron organismos multifuncionales especializados en el avance de la mujer. Siguiendo el ejemplo de la UNIFEM y la INSTRAW a nivel de la ONU, numerosos organismos emergieron dentro de las Agencias de Cooperación para el Desarrollo con el objetivo principal de diseñar e implementar estrategias para mejorar la integración de las mujeres del sur dentro de las iniciativas de desarrollo.

En África, esta nueva dinámica fue puesta en práctica por gobiernos y otros actores para institucionalizar los temas de las mujeres y generar soluciones para los problemas específicos a los que se enfrenta la mujer. Para el año 1981, los organismos nacionales para el avance de la mujer se habían instalado en 23 países, casi la mitad del total de 53 países en África.

El papel precursor desempeñado por ciertos países e instituciones a lo largo este proceso debe ser reconocido. En países como Senegal, la meta de integrar a la mujer dentro de las actividades de desarrollo ha sido una prioridad estatal desde 1960, el año de su independencia. Diferentes organismos institucionales se han puesto en práctica para proporcionar al estado de recursos humanos cualificados y para entrenar a la mujer rural.

En la conferencia de Nouakchott en 1977, se recomendó la creación de una Comisión Coordinadora Regional Africana. En 1978, el Centro Regional Africano sobre la Mujer, con la colaboración de los miembros del estado, estableció las Oficinas Sub-regionales como cuerpos coordinadores para la toma de acciones en varios países. Su misión incluía el monitoreo de proposiciones nacionales con el objetivo de obtener recursos financieros y técnicos para la ejecución de proyectos, el intercambio de experiencias e información, estudios a nivel nacional, investigaciones estadísticas y el estudio de proyectos sub-regionales desde el punto de vista del desarrollo de las mujeres.

En marzo de 1979, en el encuentro inaugural en Rabat, las recomendaciones para establecer la Comisión de Coordinación salieron a flote. A este nuevo organismo se le dio los objetivos de: armonizar y coordinar los programas sub-regionales; monitorear la implementación de programas y la disponibilidad de recursos; movilización de los recursos y la evaluación en cada etapa; representación así como el intercambio de información y experiencias; creación cada tres años de la Conferencia Regional Africana sobre la Mujer y la realización un informe a los cuerpos relevantes de la ECA sobre el progreso a nivel sub-regional.[5]

LA PERSPECTIVA DE LA TRANSVERSALIDAD Y LOS MECANISMOS DE PROMOCIÓN DE LA MUJER: IMPACTO Y LIMITACIONES

Los años que siguieron a la década de la ONU para la mujer a menudo han sido percibidos como un periodo de reevaluación y consolidación de los logros alcanzados. A comienzos de los noventa, las estrategias nacionales para el avance de la mujer se basaron en la perspectiva de la mujer en el desarrollo. A pesar del enorme progreso alcanzado, cada vez fue más evidente que existían limitaciones a esta perspectiva.

Hubo críticas acerca de que las mujeres estaban siendo confinadas a proyectos marginales específicos, que los resultados estaban fragmentados y, sobre todo, que no se había desafiado la ideología patriarcal, estando por debajo la visión del desarrollo.

Así pues, las atenciones se desviaron a la "relación social de los sexos". Los países africanos, las organizaciones inter-africanas y las agencias de cooperación bilaterales y multilaterales introdujeron nuevos mecanismos con el objetivo de poner en práctica un nuevo impulso para promover una perspectiva global hacia la mujer y los temas de desarrollo.

La perspectiva del género y del desarrollo emergieron como un paradigma dentro del cual casi todas las iniciativas para promover los asuntos de las mujeres fueron estructuradas a partir de entonces. Particularmente, gracias al entramado de los documentos preparatorios a nivel nacional para las conferencias de Dakar y Beijing, ciertos países africanos declararon claramente su intención de adoptar "la transversalidad de género" como una estrategia clave en la implementación de la perspectiva de género y del desarrollo.

Analizando el impacto y las limitaciones de la manera en que la transversalidad de género se ha puesto en práctica en diferentes Agencias, se hace necesario identificar los indicadores, los cuales facilitarán la medición del rendimiento y las deficiencias de las acciones tomadas para promover el avance de la mujer. Mi análisis está basado en un estudio que he realizado sobre los países africanos (Senegal, Guinea-Bissau, Guinea Ecuatorial, Benin, Cabo Verde, Malí y Burkina-Faso), pero también está basado en datos secundarios aportados por los informes nacionales de 38 países africanos subsaharianos en los preparativos para las conferencias de Dakar y Beijing[5]. Me centraré en particular en la capacidad institucional (la organizativa y la operacional) de los organismos.

La capacidad organizativa de los organismos para el avance de la mujer

MANDATO, ORGANIZACIÓN E INTERDEPENDENCIA

En el desarrollo de los mandatos durante la década se muestra que, los distintos países africanos han otorgado a sus respectivos organismos nacionales el trabajo de preparación e implementación de políticas nacionales relacionadas con el avance económico, social y cultural de la mujer, la protección y defensa de sus derechos y la mejora de sus condiciones de vida. También estos organismos son los responsables de supervisar desde el diseño hasta el seguimiento de planes de acción y proyectos, el desarrollo de programas que nacen de los intereses de las mujeres y son los responsables de difundir sus acciones en el avance de la igualdad de género. A menudo están apoyados por Agencias de Cooperación Internacionales a la hora de ejecutar sus mandatos. Atendiendo a la estructura organizativa de éstos organismos, la comparación de los datos confirman la diversidad a la hora de designar y remitir. En todos los casos, se puede observar una ambición común para establecer una capacidad técnica que pondrá en práctica el deseo político de corregir las injusticias que afectan a la mujer. En los países de África éstos organismos dan sus servicios y parte de los recursos a nivel central. La mayoría de ellos también cuentan con estructuras descentralizadas.

Los principales problemas encontrados en este nivel a menudo se encuentran vinculados a la mala interdependencia de las entidades. La falta frecuente de una estrategia explícita que defina las interacciones que deben existir entre entidades y/o los servicios de otros ministerios que deben asumir importantes papeles en relación con la implementación de la transversalidad de género, generalmente da a entender que ha sido difícil trabajar hacia una meta en común.

También la inestabilidad de los gobiernos africanos hace que sus mandatarios sean constantemente redefinidos y que no existan, en realidad, compromisos a largo plazo para la inversión en personal altamente cualificado. La eficiencia de la implementación de la perspectiva de transversalidad de género entonces, está por debajo de la capacidad del organismo para desarrollar una visión común en el corazón de su personal, tanto en los niveles central como descentralizado.

Para aliviar éstas limitaciones, las Agencias Internacionales están implementando iniciativas para apoyar programas que comprendan estos organismos. La creación de talleres de formación y capacitación sobre los conceptos teóricos constituyen la base para el avance de la mujer y su aplicación ha servido de mucho, especialmente cuando se vinculan a los esfuerzos nacionales para fortalecer estos organismos.

ESTRATEGIAS NACIONALES Y POLÍTICAS PARA EL AVANCE DE LA MUJER

La implementación de la transversalidad de género por esos organismos está basado, principalmente, en mecanismos que utilizan las estrategias políticas y nacionales para el establecimiento de la igualdad de género. En África la mayoría de los países poseen una clara y definida estrategia nacional para el avance de la mujer, la cual ha sido oficialmente adoptada por el Estado.

Ciertos países han formulado mecanismos nacionales, especialmente dedicados a la declaración de "Políticas Nacionales para el Avance de la Mujer", aunque otros hayan reservado párrafos en declaraciones de políticas globales o sectoriales, en informes nacionales, u otros documentos. En 1995 un informe de la ONU estipuló que de los 53 estados africanos, al menos 38 tenían un Plan Nacional de Acción para el Avance de la Mujer, o un documento equivalente. Muchos países redactaron dichos Planes de Acción justo después de la Conferencia de Beijing como lo había recomendado la Plataforma de Acción. Además de basarse en medidas y resoluciones internacionales, estos documentos a menudo se basan en los resultados de distintas evaluaciones y estudios a nivel nacional.

Las Agencias Internacionales de Cooperación al Desarrollo han apoyado de una manera notable la definición realizada por los estados de las estrategias para el Avance de la condición de la Mujer, proporcionando asistencia financiera y/o técnica en el proceso de formulación de estos documentos de referencia. Por ejemplo, UNDP ha asistido a muchos países en la formulación de sus Programas de Desarrollo del Género, que actúan como soporte nacional en la implementación de Plataformas de Acción.

Se asume que, la perspectiva de transversalidad, es un instrumento reservado específicamente para el avance de la mujer, y se está supervisando que, efectivamente, todos los organismos nacionales están tomando en cuenta la perspectiva de género. En muchos países hay iniciativas que son administradas por diversos Ministerios, como es el caso de las áreas de Medioambiente, Salud y Educación, las cuales poseen planes de acción o programas sectoriales de los cuales, los más obvios son los proyectos relativos a la educación de las niñas, la alfabetización de la mujer, etc.

Algunas Agencias Internacionales están asistiendo a los países de África para instalar un soporte de referencia, otras herramientas necesarias para garantizar una coherencia de intervenciones dirigidas a mujeres y hombres con la visión de reducir el "vacío de género", y para maximizar el impacto de las acciones en la implementación de la perspectiva de transversalidad de género. Éste tipo de apoyo debería ser fortalecido.

La capacidad operacional de estos organismos.

RECURSOS HUMANOS

En relación a los recursos humanos, los datos analizados muestran la disponibilidad a nivel central de un mínimo de personal técnicamente cualificado, que generalmente se encuentran repartidos en las diferentes entidades. Los organismos que poseen los ministerios del Estado, suelen ser: un gabinete, varios departamentos y, en algunos casos, sub-departamentos. Además, los organismos que poseen mayores recursos, también tienen personal ubicado en departamentos locales.

También pueden tener personal asignado a diferentes proyectos. En algunos países, la celebración de festivales y manifestaciones, como la celebración de días internacionales o semanas nacionales, etc., trae como resultado la movilización de recursos humanos del gobierno o de la sociedad civil para hacerse cargo de estas actividades.

En todo caso, los recursos humanos asignados entre estos organismos y aquellos de otros ministerios técnicos son a menudo insuficientes. Esta deficiencia se hace sentir tanto en términos cuantitativos como cualitativos.

En relación al conocimiento, experiencia y gerencia, por regla general, el personal en estos organismos tienen una base razonable en el conocimiento empírico de los problemas de las mujeres sin embargo, en muchos países, la gran mayoría del personal pertenece a puestos directivos intermedios. Por consiguiente, muchos de estos organismos sufren por la falta de capacidad y de gerencia en la conducción de operaciones.

El permanente reclamo y exigencias, la existencia de una estructura para el entrenamiento, la acumulación de experiencias relevantes, son en general la capacitación del personal. En ciertos países las Agencias de Cooperación al Desarrollo están apoyando la creación de programas de capacitación y entrenamiento complementario para incrementar el potencial que existe y para incrementar los expertos nacionales. Dichas iniciativas deberían ser alentadas.

MATERIALES Y RECURSOS FINANCIEROS

En relación al material y los recursos financieros se debe enfatizar que, la falta de infraestructuras, equipos y transporte son los factores predominantes en las economías estructuralmente ajustadas. Los organismos para el Avance de la Mujer no escapan de esta realidad. Cuando uno los compara con otros departamentos ministeriales son en gran medida los que presentan mayor carencia de recursos.

A nivel financiero la distribución y asignación que se realiza del Presupuesto General del Estado a estos organismos para el Avance de la Mujer, es irrisoria, teniendo en cuenta que los grupos que constituyen el blanco de acción son los más pobres y carentes de poder de la población. Los presupuestos de los organismos raramente exceden el 3% del presupuesto nacional, En el peor de los casos, se asigna menos del 1%. Este presupuesto va dirigido tanto a las mujeres como a personas discapacitadas, personas sin hogar, niños de la calle, y el resto de los grupos socialmente marginados o excluidos del poder y del bienestar económico.

Los montos entregados por los donadores resultan a menudo insuficientes. Por ejemplo en Senegal en 1995, los donadores que contribuyeron fueron: UNDP, el Banco Africano del Desarrollo, UNIFEM, UNICEF, el Banco Mundial, la ODAS de Noruega, Holanda, Canadá, Francia y EEUU. Aún así, la parte entregada al Ministerio de Asistencia para el Desarrollo seguía siendo limitada. La actual reducción general de la asistencia internacional no colabora con ésta situación.

ESTRUCTURAS DE COMUNICACIÓN Y TRABAJO COORDINADO EN RED

En general los organismos para el Avance de la Mujer dependen de los donantes para la financiación de sus actividades. Esto significa que, para la mayoría de las partes, los organismos están limitados en su capacidad para asegurar y respetar su propio programa de planificación. Por consiguiente a menudo estos organismos tienen que hacerse cargo de actividades dictadas por la influencias externas de las Agencias Internacionales.

En cuanto a la comunicación y la implementación del trabajo en equipo, uno puede observar que como parte del mandato general, estos organismos generalmente son los responsables de monitorear a las autoridades nacionales en todas las áreas que afecta el estado de Avance de la Mujer. La aproximación de la transversalidad de género, basada en métodos participativos de trabajo, ha generado la creación de los cuerpos coordinadores y consultivos, además de promover el dialogo con compañeros internacionales.

La formación de una red de puntos locales, al igual que un cuerpo coordinador a nivel nacional de acciones para el Avance de la Mujer es, actualmente, la principal tendencia en África. En general esto incluye la denominación de "puntos de enfoque de las mujeres en desarrollo" dentro de ministerios técnicos y algunas veces en las ONGs y en las Agencias de Cooperación para el Desarrollo con la misión de facilitar la planificación y el seguimiento de actividades. En particular, antes y después de la conferencia de Beijing, la mayoría de los ministerios responsables de los asuntos de la mujer decidieron formalizar la contribución de los puntos de enfoque. Algunos de los puntos locales han recibido la tarea adicional de apoyar a los organismos nacionales en los asuntos de las mujeres.

Los puntos de enfoque están destinados a desempeñar un papel clave en la perspectiva de la transversalidad de género en las acciones del gobierno. Así pues, uno puede observar, que en casi todos los países se han establecido. Se han enfrentado con problemas generalmente debido a la debilidad en la capacidad de asumir esta función adicional. Los organismos afirman que desean colaborar íntimamente con las ONGs y con la sociedad civil como un todo. Sin embargo, las formas de consulta que establecen estos actores están escasamente desarrolladas o son inexistentes en algunos países. Algunos estados han instaurado varios soportes operacionales en su lugar.

Muchos países también gozan de donantes informales: Holanda, Canadá, los Países Nórdicos e instituciones como UNDP y UNIFEM que, generalmente, desempeñan un importante papel en mantener estos trabajos en red activos. En algunos casos estas redes de trabajo se utilizan como instrumento de diálogo para promover la incorporación de la dimensión de género en las iniciativas de desarrollo que han abandonado los países, y juntar a varias agencias multilaterales y bilaterales al igual que las ONGs internacionales.

Las Agencias de Cooperación para el Desarrollo ofrecen mecanismos de intercambio y dialogo para incentivar la financiación de programas y para vigilar la implementación de políticas de género dentro de sus respectivas instituciones. En algunos países esta red coordina la producción de publicaciones que tratan de sus iniciativas.

Conclusiones

La implementación de la transversalidad de género, ha generado importantes logros en la mejora de la situación política, económica, social y cultural de la mujer africana. Las iniciativas han sido capaces de fortalecer su propia capacidad, diversificar sus actividades económicas y en algunos casos construir una visión diferente de su condición social.

La unión de organismos nacionales y de las Agencias de Cooperación para el Desarrollo ha generado la apropiada definición de las políticas nacionales y sectoriales, la aprobación de mecanismos nacionales y la elaboración de estrategias que tienen en cuenta la situación específica de sus países como también la formación de expertos nacionales que crean las estrategias.

Al mismo tiempo, la caída de la economía mundial, el incremento de la pobreza femenina, la reducción de presupuestos, ya de por sí limitados, suministrados ya sea por donantes o por el gobierno, han perjudicado a la creación de estrategias destinadas a procurar la igualdad de género.

Como en el caso de estos organismos, las Agencias de Cooperación para el Desarrollo tampoco están unificadas en sus objetivos. Las diferencias están generalmente vinculadas a la prioridad dada a la mujer en el plan general de incentivar las estrategias que se han puesto en práctica.

Estamos enfrentándonos a la amenaza de la masculinización, además de a una regresión, relacionada con las promesas hechas en Beijing. Los debates que marcaron la preparación y la unión en la conferencia de Beijing, en especial aquellos concernientes a los espinosos temas de los recursos y a la ofensiva de las fuerzas conservadoras que hasta intentaron desafiar el concepto de igualdad, parece que han atrincherado estas tendencias preocupantes.

"las agencias menos progresistas han legitimado y fortalecido a grupos internos de presión, los cuales están menos inclinados a promover el cambio por miedo de perder sus prerrogativas(...) y han frenado la implementación de políticas nacionales, ya iniciadas, para integrar a la mujer dentro del desarrollo , mientras que las agencias más avanzadas, bajo presión de sus propias políticas nacionales, a veces ocasionan reacciones de bloqueo porque se interpreta que están interfiriendo"
(Informe Nacional de Senegal sobre La Mujer, 1994)

Uno puede observar que la mayoría de las agencias de los países no han asimilado eficazmente el "proyecto de acercamiento". Ésta perspectiva, que favorece las acciones a corto plazo, reduce, en gran medida, el soporte de intervenciones, así como el impacto de los resultados y la durabilidad de los logros, especialmente en lo concerniente a iniciativas destinadas a la transformación de la sociedad.

Así pues, los organismos para el Desarrollo de la Mujer están sometidos a la imperativa de asegurar su expansión en un contexto de restricciones presupuestarias y a la ruptura del compromiso por parte del Estado; lo cual representa de por sí un gran desafío. La combinación de deficiencias en la puesta en marcha de éstos organismos (deficiencias cualitativas y cuantitativas en los recursos humanos, bajo presupuesto, la ruptura de compromisos por parte de los patrocinadores, etc.) ponen en duda, hasta a los más fervientes seguidores, su capacidad de empujar las actividades coordinadoras y promover la igualdad de género.

Es urgente que, tanto a nivel cualitativo como cuantitativo, los recursos humanos y los recursos financieros de estos organismos sean mejorados y aumentados con la idea de hacerlos más capaces de asumir las tareas asignadas por el avance global de la equidad y la igualdad de género.

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3. PUNTOS DE VISTA CRÍTICOS.
PERSPECTIVAS LOCALES SOBRE LAS PRÁCTICAS ACTUALES DE TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO A NIVEL REGIONAL Y NACIONAL.

3.1 UGANDA

Milly Mugenyi.
Presidenta del Grupo de la Mujer y de la Agricultura, Consejo para el Reforzamiento Económico de la Mujer en África (CEEWA)

Existen muchas agencias de transversalidad en Uganda, de carácter local, internacional, no gubernamentales y gubernamentales. Haré hincapié en estas últimas, que son las directas responsables de la transversalidad de género.

Existen muchas agencias de transversalidad en Uganda, de carácter local, internacional, no gubernamentales y gubernamentales. Haré hincapié en estas últimas, que son las directas responsables de la transversalidad de género.

En Uganda, el asunto clave es conseguir la erradicación de la pobreza. De acuerdo con investigaciones realizadas, una gran parte de la población -al menos el 44%- vive en la absoluta pobreza. De este porcentaje, la mayoría pertenece a zonas rurales, principalmente granjeros de los cuales un 75% son mujeres.

El gobierno de Uganda se ha dado cuenta de que, si no se asumen los temas de género, la erradicación de la pobreza no podrá progresar. Por ello, el gobierno considera que la transversalidad de género es esencial en las políticas de desarrollo y programas como parte del esfuerzo nacional en pro del crecimiento económico rápido, la transformación estructural, la buena gobernabilidad, la mejora de la calidad de vida y la capacidad adquisitiva de la población.

En este sentido, las políticas de transversalidad de género apuntalan las estrategias gubernamentales para el fortalecimiento de la ciudadanía en pro del desarrollo. El Ministerio de Género, Trabajo y Desarrollo Social es el motor del gobierno ugandés para la transversalidad de género en todo el país y está utilizando una serie de estrategias para asegurar que el género sea transversalizado.

Algunas de las estrategias de transversalidad de género que están siendo utilizadas son las siguientes:

La aproximación central

Implica la revisión y la reformulación de políticas centrales de desarrollo a través de comités de trabajo instaurados por el Ministerio de Género. Los resultados son un número de políticas sensibles al género y programas como el Plan de Acción para la Erradicación de la Pobreza que reconoce que la mujer constituye un componente significativo de la pobreza en Uganda. Éste incluye el programa del Servicio Nacional de Asesoramiento sobre la Agricultura (NATS) que ha sido concluido y que identifica claramente la transversalidad de género como uno de los principales problemas. Esta aproximación de género ha dado buenos resultados en la creación de políticas sensibles al tema de género.

Entrenamiento sobre Género

Las personas que integran los grupos diseñadores de políticas y las personas influyentes necesitan ser identificados porque son las únicas que pueden ayudarnos a introducir la transversalidad de género en las áreas políticas. El Ministerio de Género ha estado formando permanentemente Secretarías, Magistrados, Jefes de Departa-mento, Directores y otro personal para educarles en el análisis y transversalidad de género para el trabajo de cada día.

A nivel Local, las intervenciones para transversalizar el género también se han llevado a cabo. Existe una descentralización en Uganda y se han formulado políticas a nivel de distritos. Se han celebrado una serie de talleres de trabajo para los líderes políticos y oficiales técnicos de distrito, al tiempo que se han generado manuales para el entrenamiento del personal por parte del Ministerio de Género con la colaboración de las ONGs y otras agencias de transversalidad.

Divulgación de la información acerca de las demandas de género

Las demandas de género han sido aireadas y difundidas en la televisión nacional, en programas de radio y prensa. Ello se hace necesario porque es difícil discutir acerca de género sin tener datos concretos y sin estar capacitados para identificar la brecha de género en diferentes áreas. El Ministerio de Género ha estado trabajando con el Uganda Bureau of Standards para generar datos diferenciados según género. Es cierto que este trabajo no ha progresado mucho todavía, pero ya se ha iniciado y se han identificado algunas fallas usando esta metodología y se han publicado folletos sobre las mujeres y hombres de Uganda para dirigir los problemas de género en áreas concretas.

Las mujeres en el gobierno local

A través de la Ley de Gobierno Local, se prevé que las mujeres tengan acceso a las políticas concretas de transversalidad del género en los consejos locales. Existe una ordenanza que obliga a que un 30% del consejo local sean mujeres. Esto ha sido un gran logro, y así, un gran número de mujeres han tenido acceso al consejo de gobierno local, con lo cual se mantiene la expectativa de que sean introducidos los problemas de género en la Agenda de Desarrollo a nivel de distrito.

Marco político y legal

La Constitución de Uganda compromete al Estado a promover la transversalidad de género dentro del contexto político, económico, social, cultural y otras esferas de la vida nacional. La política del género nacional apunta a los problemas de género como parte del proceso nacional de desarrollo con el fin de mejorar las condiciones sociales, legales, políticas, económicas y culturales del pueblo de Uganda y en especial de sus mujeres. La política nacional de Género es asistida por la política de descentralización que prescribe la necesidad de planificar de forma responsable el género a nivel de distrito.

El Ministerio del Género ha estado trabajando muy de cerca en la Comisión para la Reforma de la Ley para promover leyes sensibles al género y organizar encuentros de trabajo para discutir proyectos de ley desde una perspectiva de género. Finalmente, el Manifiesto del Presidente de 2001 identifica a las mujeres como una prioridad de la asistencia al desarrollo.

Si tenemos en cuenta todas estas iniciativas podemos ver que el ambiente político es realmente favorable a la introducción de la transversalidad de género. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos realizados por las instituciones oficiales, estamos enfrentándonos aún al problema de las diferencias o disparidades que existen en cuanto al género en las prácticas sociales, las cuales apenas se han tocado. En los espacios gubernamentales donde la igualdad de género es tomada en cuenta, uno puede darse cuenta de que en realidad, no se han producido cambios significativos.

¿Qué nos indica esto? El enfoque se ha extendido en gran medida a lo largo de los marcos legales y políticos con el objetivo de que, poco a poco, se llegara a incidir en los niveles, con más propiedad, de la sociedad, pero esto no ha sucedido. La integración del género dentro de los programas de actividades se ha limitado a ser una simple perspectiva.

Vamos a tomar como ejemplo los Servicios de Asesoramiento sobre la Agricultura Nacional (NATS) que han sido diseñados para aumentar el acceso de los agricultores a una mejora de sus conocimientos, en el acceso a la tecnología, y a la información; para fortalecer especialmente, a las mujeres pobres; para exigir servicios de asesoramiento agrícola...

Es cierto que el NATS posee un gran potencial para producir el fortalecimiento económico y la mejora del nivel de vida de los pobres de las zonas rurales y de los agricultores, pero el género necesita el desarrollo de capacidades para ser operativo. Se necesita diseñar programas sensibles al género eficaces, planes de acción y presupuestos, y hacer operativos los objetivos a través de los procesos de implementación y de las herramientas necesarias (servicios de asesoramiento, desarrollo de tecnologías, etc.). Si las pautas sensibles hacia el género se desarrollan, se mejorará en gran medida la efectividad de los programas y el reforzamiento de la mujer agricultora.

También estamos encontrándonos con que algunos de los protagonistas aún no aprecian la necesidad de la utilización de la transversalidad de género debido a la existencia de prácticas sociales y culturales fuertes. El Ministerio de Género no está estratégicamente posicionado para ejercer influencias en esta situación. Todavía existe un vacío de pautas simples y prácticas que sirvan de guía para la implementación de la transversalidad de género.

A nivel de distrito, la recaudación de fondos no toma en consideración la transversalidad de género como prioridad. Esto se debe a que los resultados a menudo diminuyen cuando se trata en poner en práctica programas de desarrollo, con respecto a los proyectos enfocados a producir resultados tangibles. Las intervenciones a este nivel necesitarán una labor intensa de lobbying y defensa para conseguir apoyo económico para las iniciativas de transversalidad de género.

Una falta de personal competente para llevar a cabo la transversalidad de género a diferentes niveles, una falta de entusiasmo por parte de los líderes locales a nivel de los distritos para atender los programas de entrenamiento llevados a cabo por el Ministerio de Género, y el hecho de que los datos diferenciados según género han de ser todavía ampliamente difundidos, son factores que deben ser atendidos con urgencia.

Además, a pesar de que existe un cierto número de mujeres que han conseguido el acceso a posiciones en el poder local (y de ellas se espera que difundan los problemas de género), estamos viendo que muchas no saben cómo introducir la tranversalidad de género en sus áreas de trabajo, y peor aún, hay algunas que están en contra de que se les identifique con los asuntos de las mujeres. Así que, con respeto a todo esto, hay mucho esfuerzo que llevar a cabo con estas mujeres para asesorarlas y dotarles de todos los recursos e instrumentos de manera que les haga capaces de afrontar los retos que comporta la perspectiva de la transversalidad de género.

Me gustaría hacer algunas recomendaciones:

  • La transversalidad de género debería considerarse como un tema prioritario y debería introducirse en todas las etapas, desde la creación de programas de implementación hasta la evaluación. Aún existe la necesidad de entrenar a aquellos que se encargan de la elaboración de políticas y de hacer hincapié en el análisis y la formulación de las perspectivas de género.
  • Necesitamos desarrollar pautas prácticas y simples que sirvan de guía para introducir la transversalidad de género en la creación de programas de implementación, supervisión y evaluación, que sean capaces de producir buenos resultados en las áreas políticas más importantes.

Si el grado de sensibilidad -ya generado dentro de políticas y programas-, se traduce en acciones concretas y si las consideraciones señaladas anteriormente se toman en consideración, todo ello servirá para beneficiar en gran medida a las personas de Uganda, con el fin de incentivar el desarrollo y erradicar la pobreza.

3.2 EL CARIBE

Margarette May MacCaulay (CAFRA)

Los Ministros responsables de los Asuntos de la Mujer del Caribe, en su reunión en la Guayana en agosto de 1997 -lo que se conoce como Consenso Georgetown-, reafirmaron su compromiso con la plataforma de Beijing para la Creación de Planes Regionales de Acción.

La recomendación principal de este consenso fue que era necesario acelerar los trámites para crear una política activa y viable orientada a la implementación de la perspectiva de la transversalidad de género en legislaciones y programas relacionados con todos los ámbitos políticos económicos y sociales, lo cual incluye:

Tras esta reunión se celebró el Encuentro del Grupo de Expertos en la Planificación del Género en Trinidad en julio de 1997, en el que se desarrollaron pautas para la planificación de género que, una vez implementadas, darían como resultado un fortalecimiento del proceso de introducción de la transversalidad de género en la región.

Históricamente podemos afirmar que el ejercicio del poder en el Caribe ha sido y sigue siendo patriarcal. Son las mujeres y los hombres quienes mantienen y apoyan este sistema, de manera que la implementación de la transversalidad de género en esta zona no sólo constituye un reto para el sistema en sí y en la distribución de los recursos, sino también en las distribución de tareas entre el hombre y la mujer.

El consenso de Georgetown decidió que la erradicación de la pobreza debía ser utilizada como programa piloto regional para poner a prueba el programa de la planificación de género destinado a conseguir la eliminación de la desigualdad.

De todo esto ¿qué sigue siendo efectivo hasta el día de hoy? No ha habido ningún logro destacable de este programa. Las mujeres, especialmente las jóvenes, siguen siendo las más pobres y las que presentan mayor índice de desempleo en la región; a pesar de que las niñas sobrepasan en rendimiento escolar y universitario a los chicos, son éstos los que consiguen salidas laborales y los que poseen los altos cargos en los gobiernos nacionales y regionales y en el campo gerencial.

En cuanto al esfuerzo regional, trataré en detalle la situación de los países en la zona del Caribe. Jamaica, desde 1996, en su esfuerzo para el desarrollo socioeconómico del género ha elegido enfocarse en las áreas de educación, violencia doméstica, salud, madres adolescentes, fortalecimiento económico y en el acceso de las mujeres al poder. El gobierno reconoció estas áreas como urgentes. El Ministerio de Sanidad es la institución utilizada como piloto para el desarrollo de la perspectiva de género dentro de sus políticas, programas y planes. El resultado de este esfuerzo todavía no se ha ratificado.

De hecho, la OPS (Organización Panamericana de Salud) actualmente está financiando un estudio sobre el Género y la Equidad en el acceso de la salud para hombres y mujeres. Este proyecto de investigación también está siendo empleado en Barbados. Se contó con la asistencia de la Secretaría de la Common Wealth para establecer una gerencia de género dentro del sistema de Salud. Como parte de este proceso el Ministerio, en octubre de 2.000, celebró un exitoso taller sobre "una perspectiva equilibrada de genero para la persona, la familia, la comunidad y la Nación". El resultado de este esfuerzo no ha sido todavía evaluado.

Así mismo, el OPS (Organización Panamericana de Salud) actualmente está sufragando un estudio de mercado realizado por el Dr. Audrey Henry-Lee del Instituto Social y Estudios Económicos Sir Arthur Lewis, sobre el acceso a la salud en Jamaica. Se ha conseguido saber con certeza dónde hay equidad en el acceso de hombres y mujeres a los servicios de salud mediante el control de ingresos, particularmente en relación al cáncer (próstata, pecho, colon) y diabetes. Un comité de coordinación establecido por la OPS se entrevistó con ellos y recibió los informes de pacientes de hospitales públicos en áreas urbanas y rurales. Este estudio de mercado también se está realizando en Barbados.

El Bureau of Women´s Affair ha hecho esfuerzos por trabajar con el Ministerio de la Salud en la formulación e implementación de un plan de transversalidad de género que hasta la fecha no ha sido realizado. En octubre de 1999, en la UNFPA Youth Summit en Barbados, se llevó a cabo una declaración sobre Salud Sexual y Derechos Reproductivos; los jóvenes participantes insistieron en dar continuidad al trabajo mediante un plan de acción.

En relación a la educación, me centraré en el contexto de Jamaica. Un estudio hecho por el Proyecto Analítico de la Política Social concluye que muchos factores contribuyen a crear diferencias entre sexos, estos son:

Se han hecho esfuerzos para reordenar la situación a través del entrenamiento de maestros en temas de género y a través de cambios en el material de apoyo y estudio introducidos en la escuela primaria.

Otra iniciativa de las prácticas actuales de transversalidad de género ha sido la elaboración de un instrumento de equidad de género como parte de un proyecto para fortalecer la capacidad de la Institución de Planificación de Jamaica con el fin de asegurar la integración del análisis de género en la política y en la planificación. Este instrumento será utilizado en la formulación de proyectos para asegurar la equidad de género en el desarrollo, en la implementación, y en los resultados.

La Oficina del Primer Ministro con la asistencia del Fondo Caribeño Canadiense de Equidad de Género también desarrolló planes para incrementar la capacidad política en Ministerios y Agencias en el análisis y planificación de género.

Este Fondo también subvenciona las iniciativas del Gobierno y las Organizaciones Civiles en materias de desarrollo de la mujer y de equidad de género a través de la investigación, capacitación, desarrollo del personal, defensa y especial entrenamiento para profesores de la Fundación del Centro de Mujeres de Jamaica, que trabaja con adolescentes embarazadas, madres y padres.

El Bureau of Women´s Affairs, que está subvencionado por el Fondo, también ha comisionado un bufete de abogados para revisar las leyes de Jamaica, para identificar disposiciones discriminatorias y hacer recomendaciones para la apelación o enmienda con el fin de asegurar la igualdad de género en todas las previsiones establecidas por CEDAW (Convención sobre la eliminación de toda forma de discriminación contra la Mujer). Queda por ver la rapidez con que cualquiera o todas estas recomendaciones sean transmitidas desde los órganos oficiales legislativos.

De forma significativa, la constitución de Jamaica todavía no ha hecho enmiendas para acabar con la discriminación sexual (Jamaica es independiente desde 1962). Enmiendas a Proyectos de Ley relativas a ofensas sexuales (proyecto de Ley Contra las Ofensas a las Personas) y el Proyecto de (Castigo) al Incesto, fueron presentadas al Parlamento antes de 1966; aún no se ha concluido por parte del Comité designado por el Parlamento. El proyecto de Ley The Family Property de 1999, también se encargó al citado Comité. En un encuentro celebrado en 2001 para escuchar las criticas y recomendaciones del Bureau de Asuntos de las Mujeres, la Jamaican Bar Association y otras Organizaciones civiles acordaron considerar esas propuestas de Ley pero hasta la fecha no ha existido respuesta alguna. Todavía estamos esperando la aprobación de una primera legislación sobre abuso sexual.

El Centro de Estudios sobre Género y Desarrollo, que posee una unidad coordinadora regional y tres unidades en la Universidad de las Indias Occidentales contribuye en la investigación y el entrenamiento para la transversalidad de género. En el año 2000 la unidad regional realizó un segundo taller sobre "Formación de Género para Profesores Educadores" y el módulo de entrenamiento "Problemas de Género en la Educación del Caribe, un Módulo para Profesores", que hoy día está poniéndose en práctica en tres colegios de entrenamiento para profesores de Guyana, St Vicent y Jamaica. Después de realizar la experiencia con las revisiones necesarias y con la aprobación de Caricom's Chief Educaction Oficcer, éste modulo se introducirá en el currículo de todas las instituciones de entrenamiento para la enseñanza en Jamaica y en el resto de los países del Caricom. Esperamos que por medio de estas acciones se consiga una práctica de enseñanza y actitudes equilibradas en cuanto al género.

• Con relación a la violencia doméstica, a pesar de que todos los países del Caribe dicen emplear fuertes tácticas para tratar este problema, no ha habido una disminución en los índices de violencia doméstica en la región. De hecho, los efectos de la globalización y los mecanismos internacionales de intercambio, han ocasionado impactos adversos en la economía de Jamaica que, a su vez, acarrean una disminución de los servicios básicos para la ciudadanía y se traducen en violencia doméstica contra las mujeres.

Una Campaña de las Agencias dedicada a la violencia contra las mujeres y niñas fue implementada en la región. En Jamaica los colaboradores estaban integrados por: una Agencia de las Naciones Unidas, dos embajadores, The Women's Affaire Bureau y cuatro mujeres representantes de organizaciones. La campaña tuvo como objetivo concienciar sobre la violencia contra niñas y mujeres, en diversos sectores de la sociedad y entre el público en general. Por varias razones ésta campaña no logró sus objetivos.

CAFRA (Asociación Caribeña Feminista de Investigación) ha estado comprometida y continua estándolo en un proyecto regional en 17 países para entrenar oficiales de policía, trabajadores sociales y otros profesionales de vanguardia para intervenir efectivamente en las situaciones de violencia doméstica. La Asociación del Caribe de Comisionados de Policía, un colaborador activo en el proyecto, estuvo de acuerdo con el manual de entrenamiento que será incluido en su currículum en el futuro. Países con pequeñas fuerzas policiales han completado las tres fases de entrenamiento previstos en el proyecto, pero aquellos con mayores fuerzas policiales y con más trabajadores de vanguardia, todavía se encuentran en la fase tercera. Un obstáculo en la realización de este trabajo es la necesidad de recaudar más fondos que complementen los fondos nacionales (por ejemplo en Trinidad y Tobago).

Jamaica tiene la fuerza policial más grande y el mayor número de trabajadores sociales y personal de vanguardia. Dado que el fondo económico local aun no ha sido obtenido, ni siquiera del gobierno, CAFRA Jamaica se asoció con Women Inc., que había recibido fondos de donantes internacionales, para el entrenamiento en casos de violencia doméstica. Con este apoyo, CAFRA fue capaz de iniciar un entrenamiento nacional con éxito y celebró 62 días de talleres para 1200 personas aproximadamente. La búsqueda de fondos continuará para terminar el proyecto.

Si este proyecto no es implementado en su totalidad, no será por falta de cumplimiento de CAFRA, pero sí por las demás instituciones involucradas. CAFRA pudo poner en marcha el principio de este proyecto. Si al final no se logra implementarlo eficazmente, será por la falta de recursos por parte del estado, provocando el incumplimiento del compromiso de luchar contra la violencia y proteger a mujeres y niñas.

• En relación al posible acceso de las mujeres a los círculos de poder y toma de decisiones, el sistema de patriarcado continúa siendo muy fuerte, causando temor, tanto en el ámbito político público y privado como en instituciones y agencias. La organización existente dentro de los partidos políticos permanece sin cambios y las mujeres candidatas tienen muy escasas oportunidades para hacer una representación masiva y válida. Es por ello que no existe esa representación en nuestro Parlamento y, consecuentemente, en nuestro gabinete ministerial. Actualmente, las voces de las mujeres, de haberlas, seguirían siendo un mero eco. En el ámbito de lo privado sucede lo mismo: los hombres todavía predominan en las mesas directivas y el género y la transversalidad del género, tienen por delante mucho trabajo.

• Con referencia de nuevo al programa piloto para revisar la planificación del género en relación a la erradicación de la pobreza, bajo el Consenso de Georgetown, se debe mencionar que existe una discriminación contra la mujer en la planificación, en los sistemas de inversión y especialmente, en la adjudicación de contratos gubernamentales, que están basados en las líneas del partido, como nombramientos o promociones. De esta forma, las fuerzas de trabajo que no estén alineadas con los adjudicadores de los contratos están excluidas de las oportunidades de reforzamiento y de avance.

Nosotras, quienes constituimos el movimiento feminista de la región, cuestionamos si las iniciativas de nuestros gobiernos y otras Agencias Internacionales encaminadas a la previsión de fondos para la transversalidad del género tendrán por resultado la equidad y el reforzamiento de la mujer en la región. Cuando consideramos el efecto de la imposición de las políticas neoliberales sobre la mujer y los efectos de la adopción de la globalización como un imperativo de desarrollo (por ejemplo, aumento de pobreza entre las mujeres, aceleramiento de la migración y de la separación de las familias, gran incidencia en la violencia contra la mujer, incremento del número de personas que contraen VIH y SIDA y, además, que el número de mujeres capacitadas siga constituyendo menos de una tercera parte del total del poder existente en todas las estructuras), debemos concluir que las iniciativas de la transversalidad de género en la región han fallado hasta ahora en el alcance de los resultados deseados.

Evidentemente las iniciativas de transversalidad de género en nuestra región, en competencia con actividades para el mantenimiento de una estabilidad dentro del mercado de cambio, baja inflación y competitivas tasas de interés, que constituyen una herramienta económica no- humanista utilizada para garantizar el crecimiento económico dentro del libre mercado y el liberalismo económico, no han logrado su objetivo de igualdad de género mediante el refuerzo de la mujer.

Las chicas jóvenes de la región siguen naciendo dentro de sociedades donde las mujeres son muy dependientes, y, en términos de valoración, siguen subordinadas a los hombres y donde sus opciones y oportunidades para avanzar permanecen muy limitadas.

Nosotras consideramos que falta por concretar un mecanismo que nos asegure que el análisis del género vaya acompañado de posturas firmes hacia las iniciativas de la transversalidad del género, con objeto de que se garanticen mayores logros.

Por tanto, debemos hacer grandes esfuerzos para activar las herramientas de supervisión de la transversalidad del género, así como su planificación e implementación. Debemos preguntarnos siempre:

  • ¿Quién decide?
  • ¿Qué bases de datos fueron usadas?
  • ¿Donde están los objetivos realmente humanos?
  • ¿Cuál es el impacto de esos objetivos sobre mujeres y hombres en áreas rurales y en las urbanas, en los jóvenes y en los viejos y en personas discapacitadas?
  • ¿Cuál es el impacto sobre los intereses económicos o sobre la sociedad civil y las personas con distintas afiliaciones políticas?
  • ¿Qué acción correctiva pueden adoptarse y por quién para garantizar la equidad en el reparto de los recursos, convenios y oportunidades para el reforzamiento?

Si nosotras, que somos las expertas, no aseguramos el control sobre los procesos, perpetuaremos el peso de los valores adscritos a hombres y mujeres en el trabajo y el hogar.

3.3 REPÚBLICA CHECA

Michaela Markosova- Tominova.
Centro de Estudios del Género, Praga,
Oficina del Gobierno de la República Checa

Estoy orgullosa y feliz de que el movimiento de las mujeres en la República checa tenga una historia de 150 años. Pero cuando los comunistas tomaron el poder en 1950, el movimiento de las mujeres no pudo funcionar como lo hizo en un pasado y se sustituyó por la Unión Comunista de las Mujeres. Desde entonces, se han producido diversos cambios de actitudes culturales hacia la mujer. En la República Checa, como en cualquier otro país post comunista, los asuntos de la mujer solo se han discutido en los últimos diez años, pero principalmente dentro de las ONGs. Los asuntos de las mujeres fueron objeto de interés y formaron parte de una agenda política seria sólo desde hace dos años.

El Gobierno Checo empezó a prestar atención al estatus de las mujeres sistemáticamente desde finales de 1997, gracias a la iniciativa de los Miembros del Parlamento tomando en cuenta el cumplimiento de la Plataforma de Acción de Beijing.

La iniciativa tuvo como marco de referencia el documento del programa de "Las Prioridades y Procedimientos para Incentivar la Igualdad de Oportunidades de los Hombres y las Mujeres en el 98". Mediante la aprobación de este documento, el gobierno expresó formalmente su intención de contribuir eficazmente con la eliminación de los obstáculos existentes que impiden que la mujer consiga estatus de igualdad comparada con el hombre; pero realmente, la tarea que debía cumplir el Ministerio, de acuerdo a lo que plasmaba este documento, se pospuso otro año más debido a la falta de entendimiento del objetivo y de sus requerimientos.

No se ha llevado a cabo ninguna discusión pública apropiada sobre los derechos de las mujeres y temas de igualdad en la República Checa, así como tampoco se han analizado los efectos positivos que tales acciones tendrían en el caso de ser puestas en marcha.

El primer entrenamiento que el personal de las instituciones centrales del Estado han recibido, tuvo lugar en marzo/junio de éste año. Sólo se ha impartido la información básica sobre la violación del derecho de las mujeres en la República Checa. Las personas participantes desconocían todo lo relativo al tema sobre transversalidad del género, aunque eran los directos responsables de su implementación.

El entrenamiento tuvo lugar durante 4 días en los cuales 30 minutos se dedicaron a hacer una presentación general sobre la historia del movimiento de las mujeres; 30 minutos al análisis sobre las principales violaciones de los derechos de la mujer y el tiempo restante se empleó en debatir sobre leyes y escuchar las experiencias de otros países. Los derechos de los hombres salieron a relucir en muchos momentos. Este personal es el encargado de proponer legislaciones de transversalidad de género en sus respectivas instituciones, y suministrarlas al Ministerio de Trabajo y de Asuntos Sociales, hasta finales del 2001.

Una se pregunta,
¿qué pasará con estas legislaciones en manos de personas tan poco preparadas?

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4. ¿CÓMO SE INTRODUCEN LOS ASUNTOS DE LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO EN LA UNIÓN EUROPEA Y EN LAS POLÍTICAS DE LOS ESTADOS MIEMBROS?

4.1 COOPERACIÓN PARA EL DESARROLLO Y PRÁCTICA DE INTERCAMBIO

Herramientas, estrategias, impacto, oportunidades y barreras.

Pavi Mantila
Asesora de Género sobre los Asuntos de los Niñ@s,
Ministerio de la Cooperación para el Desarrollo de Asuntos Extranjeros, Finlandia

Para mí, asistir a esta conferencia me parece raro, puesto que represento a una Agencia donante, pero también me siento solidaria con los/las participantes presentes. Al final, estamos todos luchando por el concepto de género.

Deseo tratar tres temas en mi presentación:

  1. El desarrollo institucional y la transversalidad de género
  2. Los principales obstáculos para la transversalidad de género
  3. La cooperación con el movimiento de mujeres y la sociedad civil, tanto en el norte como en el sur.

No soy jefa de ningún departamento, es más, en la institución que represento no existe ningún departamento para las mujeres. Soy solo una persona que trabaja para conseguir la igualdad de género. Es una situación común presente en varias Agencias donantes, con la afortunada excepción de los Países Bajos. En mi organización, soy la responsable de la igualdad de género.

En nuestro caso existe una división del trabajo entre mis colegas -si un documento, conferencia o folleto menciona "mujer" o "género" el documento me es, generalmente transferido.

Mi trabajo consiste en introducir la transversalidad de género dentro de todas las actividades de desarrollo de Finlandia. Esta situación se debe considerar como una “ONG” dentro de la Agencia donante y que, como ellas trabaja en ocasiones de forma aislada en sus organizaciones.

La manera en que se hace alusión al género como concepto, irrumpió dentro del sistema de las Naciones Unidas después de Beijing. También ha sido definitiva la irrupción realizada en Agencias bilaterales como la nuestra. En Finlandia, por ejemplo, la igualdad de género, desde su promoción en Beijing, ha llegado a ser uno de los principales objetivos de la cooperación para el desarrollo junto con la erradicación de la pobreza, la protección medioambiental y la consolidación de la democracia.

En Finlandia hemos alcanzado un buen resultado: dentro de los programas de gobierno, la transversalidad está introducida en todas las áreas. La misión en sí es fuerte. Considero que se trata de un concepto difícil que, en algunos momentos, ha ralentizado el proceso. Aún así pienso que hemos llegado hasta aquí, que podemos esperar unos años más, aunque se están realizando progresos muy lentos.

El concepto de género en nuestras agencias sigue siendo objeto de confusión para muchos de mis colegas. La gente aprende pero lentamente. Es más, en algunos casos el enfoque hacia el proceso de aceptación del concepto de la transversalidad de género ha desviado la atención sobre la mujer y, más específicamente, sobre los derechos de la mujer.

Las dificultades relacionadas con la transversalidad de género, no tienen que ver tanto con el aspecto económico, sino con los recursos humanos, el problema surge cuando solo hay una persona con unos recursos concretos. Una persona no tiene tiempo para crear un gran número de nuevas iniciativas relacionadas con la transversalidad de género. Por supuesto que nosotros hemos colaborado con muchas ONGs internacionales que trabajan sobre los derechos humanos de las mujeres incluyendo WIDE. Pero cuando sólo existe una persona para poner en práctica las actividades de transversalidad de género, no se utilizarán en gran medida los recursos financieros. Estos recursos financieros no son tan importantes como los recursos humanos.

Hemos llevado a cabo un gran número de actividades en los últimos años, recientemente FINNIDA publicó "Navegating Gender, un Soporte y una Herramienta para el Desarrollo Participativo". Otra cuestión sería plantearnos en qué medida se está introduciendo la transversalidad de género en la vida cotidiana por parte de nuestros colegas y otras entidades y personas con las que trabajamos. Cuando hablamos de transversalidad de género, conociendo de antemano la necesidad de realizar un cambio a nivel organizativo, el problema está en implementar este cambio dentro de la burocracia jerarquizada como el Ministerio de los Asuntos Exteriores en Finlandia, al igual que en muchos otros países. Yo considero que aunque sea difícil no es imposible cumplir esta tarea.

Para alcanzar los logros hay que enfatizar las oportunidades. La transversalidad de género significa cambio y podemos comenzar individualmente, y darnos cuenta de que ello no va a resultar muy sencillo, pero una vez que estemos convencidas de que puede ser posible, lograremos nuestros objetivos.

Por ejemplo, en documentos de proyectos podemos ver en ocasiones frases como "el género ha sido considerado como línea prioritaria a lo largo de un proyecto", como ocurre en la gestión de los recursos hídricos en Etiopía o en los proyectos de reforestación en Vietnam, proyectos típicos de ONGs. Mientras leemos el documento podemos observar que no se mencionan las palabras "mujeres" "hombres" "niños" y "niñas" y hasta algunas veces ni siquiera la palabra "seres humanos". En esos casos es donde una se pregunta ¿de dónde se saca la fuerza para conseguir los objetivos de género si ni siquiera han sido mencionados?, y estos son casos típicos de:

  1. la invisibilidad, y
  2. la ausencia de empoderamiento de la mujer y de reforzamiento de cualquier tipo.

Pero afortunadamente existen buenos proyectos y casos que, si bien no se encuentran en abundancia, si son cada vez más frecuentes. Yo diría que nos encontramos con un gran desafío especialmente para las ONGs que trabajan con nosotras y quizás todavía más para las Agencias bilaterales y así lo siento en el caso de Finlandia. Se trata de un ámbito particular donde necesitamos trabajar interactivamente con nuestras ONGs. Así el desafío seguirá siendo el enfatizar que la transversalidad de género "no es por si mismo un objetivo", aunque este significado para muchas personas no esté claro. Una vez que se introduzca la transversalidad de género y se asimile, será cuando alcanzaremos el objetivo.

Existen excepciones, como el área de educación, donde se han llevado a cabo notables progresos. Para nosotras, trabajar en un sector particular ha facilitado las cosas, porque entonces puedes abordar con precisión los problemas de género específicos de ese campo concreto.

Para las personas es más fácil entender los derechos concretos en el contexto en el cual trabajan. En nuestro caso, las actuaciones positivas no tienen dificultad alguna en justificarse, de hecho para los compañeros finlandeses constituye una tarea mucho más fácil por cuanto poseemos una perspectiva muy del Norte desde la cual podemos hablar. Ellos no tienen ninguna dificultad en apoyar y ejecutar proyectos igualitarios y utilizo conscientemente la palabra igualdad, porque no sólo se trata de proyectos para mujeres, sino porque también trabajamos conjuntamente con hombres para alcanzar la igualdad de género (por ejemplo en caso de violencia contra la mujer). Las actuaciones positivas son fáciles de asimilar por las personas y aceptar por la mayoría. Pero la transversalidad del género es el área que representa más dificultades.

En relación con los movimientos de mujeres, considerados por nosotras desde nuestro pequeño departamento, tenemos vínculos y apoyos que nos son cruciales, sobre todo en lo que respecta al trabajo de la ONU y los derechos humanos, y personalmente, yo no podría hacer eficazmente mi trabajo sin el apoyo de estas organizaciones. Cuando menciono "movilización de mujeres", me siento bastante desubicada. Porque, aunque trabajo para el gobierno de mi país, también me siento participante y parte del los movimientos feministas. Por otra parte no debería haber oposición alguna entre las ONGs y los gobiernos, porque el trabajo en común facilitaría la obtención de los objetivos.

Para mí, desde mi área de trabajo reconozco que no sería capaz de trabajar bien sin esos vínculos. Lo que nosotras más necesitamos en Finlandia es el soporte y la presión de las ONGs que trabajan en género y desarrollo.

Animaría a las ONGs del Sur a ser más proactivas. Necesitamos conocer las perspectivas del Sur. Nuestra idea no es exportar la noción finlandesa de la igualdad de género a las mujeres del Sur. Nuestra política de cooperación para el desarrollo está basada en la solidaridad.

Sin embargo, esto es un asunto en el cual tenemos que ser muy cuidadosos. Compañeros del Norte en nuestra Agencia usan este argumento cultural para no hacer nada. Dicen que los países del Sur no desean igualdad de género y que es algo en lo cual no deberíamos interferir.

Yo preguntaría por qué podemos entonces hablar de buen gobierno, derechos humanos y democracia: porque en todos esos planteamientos uno no tiene ningún problema en discutirlo con los gobiernos y ONGs del Sur.

Es un gran reto para todos nosotros dejar claro que en el Sur hay movimientos feministas, hay activistas, hay ONGs y hay Gobiernos trabajando para la igualdad de género. Es necesario poner en claro a nuestros compañeros del Norte que esos actores del Sur tienen su propia agenda feminista, diferente a la nuestra y que tiene que ser respetada y apoyada.

Para concluir: deberíamos preparar estrategias para saber qué vamos a hacer en áreas tales como la OMC, la Unión Europea y la Naciones Unidas... y deberíamos propiciar el intercambio y el conocimiento para impulsar todas las grandes demandas. Necesitamos saber quiénes y qué están haciendo para evitar que otras personas en otros lugares estén haciendo lo mismo a la vez.

Debemos desmitificar el concepto de feminismo, ya que en esto no se ha profundizado aquí; pero para mi el feminismo significa la promoción de la igualdad del género. La Plataforma de Acción de Beijing es una Agenda feminista y así lo han aceptados todos los países, tanto el mío como los vuestros.

El tema de la desmitificación está muy relacionado con nuestro caso, en Finlandia, hoy en día, el término feminista es tabú nuevamente. Todos tenemos que ser muy fuertes acerca de esto, nuestra agenda es feminista y nuestro gobierno que está de acuerdo ha convenido en ello.

4.2 INTEGRACIÓN DE LA IGUALDAD DEL GÉNERO DENTRO DE LA POLÍTICA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL BELGA

Marion Van Offelen.
Experta en género. Directora General para la Cooperación Internacional, Bélgica.

Mi presentación está divida en dos partes: primero, la integración de la dimensión del Género dentro de las Políticas de Cooperación en Bélgica, y luego en la Unión Europea. Helene Ryckmans, hará también una pequeña presentación acerca de la Comisión "Mujeres y desarrollo", la cual actúa como cuerpo consultivo y de lobbying, a la vez que aporta activamente soporte a nuestro trabajo promoviendo la dimensión del género y las políticas de cooperación para el desarrollo en Bélgica.

Introducción

La política de igualdad de género viene precedida de un marco internacional: la Plataforma de Acción de Beijing de 1995, el Comité de Asistencia para el Desarrollo (DAC) "Declaración sobre la Igualdad entre Hombres y Mujeres: hacia un desarrollo sostenible basado en el individuo" (1995) de la OCDE y la Resolución de la Unión Europea acerca de la integración de los temas de género dentro de la Cooperación para el Desarrollo (1995).

La política de Cooperación Internacional belga tiene como objetivo principal "alcanzar un desarrollo humano sostenido por medio de la lucha contra la pobreza y basado en el compañerismo y el respeto, para lograr metas de criterio significativo de desarrollo". En este contexto está el sopesar los derechos y oportunidades tanto para hombres como para mujeres en temas controvertidos, que han de ser tomados en cuenta por las políticas belgas de Cooperación para el Desarrollo.

Las Políticas belgas de Cooperación Internacional han experimentado un gran avance en los últimos años a nivel político integrando la dimensión de género. Actualmente se está haciendo hincapié en la implementación de estas políticas. Se está llevando a cabo una nueva estrategia y un plan de acción con el apoyo activo y la colaboración de la Comisión "Mujeres y desarrollo", que incluye representantes de las organizaciones de mujeres, ONGs, Universidades, Administración Internacional de Cooperación y expertos de género.

El progreso alcanzado en la integración de la igualdad del género en las políticas públicas

La Cooperación para el Desarrollo Belga ha seguido los mismos pasos que la mayoría de las otras Agencias donantes bilaterales y multilaterales.

En 1981 el grupo "Advancement of Women' group", posteriormente renombrado "Mujeres en desarrollo", fue establecido dentro de la Administración General de la Cooperación para el Desarrollo (AGCD). Su tarea fue hacer el seguimiento de las demandas tanto a nivel nacional como internacional, y contribuir en el apoyo y consejo de los otros departamentos de la AGDC. A comienzo de los 90, se dio prioridad a la mejora económica de las mujeres rurales en países amigos. En 1992 se celebró la Cumbre para el Avance Económico de la Mujer Rural, organizado por la Fondo Internacional de Desarrollo para la Agricultura (IDAF) en el cual la Reina Fabiola de Bélgica tuvo una activa participación.

Desde los 80 y hasta los 90, la perspectiva utilizada fue la integración de la mujer en el desarrollo. Se hizo hincapié en ubicar a la mujer como beneficiaria del desarrollo: ciertos proyectos fueron dirigidos hacia ella y otros aspectos de contenidos específicos fueron enfocados en su beneficio. Generalmente, aunque no siempre, esa perspectiva repercutió en el diseño de distintas actividades para apoyar a la mujer, las cuales fueron sumadas a los proyectos anteriormente indicados, siendo conscientes de la tendencia a encuadrar el rol de la mujer dentro de la familia y en ciertas actividades de importancia económica bastante marginales.

En los años siguientes, la perspectiva sobre el género enfatizó el rol de ambos sexos y sus relaciones, llegando a ser éste el principal tema en los foros internacionales.

En 1994 la comisión "Mujeres y desarrollo" (CFD) se estableció como un cuerpo de consulta de la Secretaria de Estado Belga para la Cooperación y el Desarrollo. Desde su creación, la CFD con todo su dinamismo y experiencia ha ayudado a movilizar la sociedad civil en pro de la integración del género dentro de una política internacional de cooperación.

En 1996, tras la Conferencia de Beijing, las políticas de cooperación belgas declararon que la igualdad de género era una clave prioritaria. Se elaboró un documento estratégico titulado "La igualdad entre Hombres y Mujeres: una política de acción para un desarrollo sostenible" y se incorporó un plan de acción. Estos formaron las bases para las actividades de cooperación y desarrollo a nivel nacional e internacional.

Existen tres pilares para la estrategia:

  1. Integración de la dimensión del género dentro de las políticas de cooperación globales e internacionales: como resultado de los esfuerzos de los últimos años se ha consolidado el principio de igualdad de derechos y oportunidades dentro de diversas áreas, como puede ser el área de política macroeconómica donde nunca se le ha concedido mucha importancia a las reivindicaciones de género, y donde la repercusión podría ser considerable. Con respecto a esto, me gustaría citar nuestro apoyo a los programas de la UNIFEN sobre el análisis de las disparidades entre el hombre y la mujer aplicados a presupuestos gubernamentales. En este contexto, la asistencia belga para este programa apoyó en Octubre de 2001 una mesa redonda de alto nivel organizada por la OECD, UNIFEN y el Concejo Nórdico de Ministerios sobre el tema de la especificación de los sexos en los presupuestos gubernamentales.
    Esto incluye el análisis llevado a cabo sobre el impacto del presupuesto tanto en la mujer como en el hombre.
  2. La aplicación de los pronunciamientos políticos de la OECD y la Unión Europea: las Políticas Internacionales de Cooperación evalúan la relevancia de estas intervenciones sobre el desarrollo basándose en los criterios fijados por la OECD y DAC.
  3. El fortalecimiento de la capacidad de la organizaciones locales y recursos humanos en los países aliados: basados en el principio de que son
    las mujeres por sí mismas quienes están mejor situadas para determinar las medidas que se deben tomar con la finalidad de eliminar la discriminación y la desigualdad a la que se enfrentan, se ha optado por un mayor enfoque en la colaboración con las organizaciones locales de mujeres. Por ejemplo, estamos trabajando con la mujer vietnamita para manejar programas de micro crédito destinados a mejorar las condiciones de vida de las mujeres pobres y sus familias en áreas rurales.

Para fortalecer el impacto de estas intervenciones se ha decidido centrarse en cuatro áreas:

  1. El acceso de mujeres y niñas a la educación básica y el entrenamiento para las mujeres adultas;
  2. Mejor acceso para las niñas y mujeres al cuidado básico de la salud especialmente cuando se trata de cuidados para la salud reproductiva;
  3. Mayor participación por parte de las mujeres en actividades de generación de ingresos, principalmente a través de la promoción de un mayor acceso a los medios de producción como la tierra, el capital, el crédito y el conocimiento necesario para desarrollar las habilidades y la técnica agrícola para lograrlo;
  4. La lucha contra toda clase de violencia contra la mujer dentro de la familia y de la sociedad. Se ha prestado una atención particular a la violencia en contra de la esencia de la mujer (por ejemplo, la mutilación genital femenina) y el papel que pueden asumir las mujeres en la prevención, manejo y solución de situaciones conflictivas.

En 1999, los objetivos políticos en el área de la igualdad entre el hombre y la mujer se plasmaron en una ley.

La ley relativa a la Cooperación Internacional belga de mayo de 1999 fortaleció el principio de igualdad entre la mujer y el hombre. La ley definió como principal objetivo para la cooperación internacional "el desarrollo humano sostenido para alcanzar los medios para luchar contra la pobreza, basados en el concepto de compañerismo y respeto hacia los criterios relevantes para el desarrollo".

Dentro de este contexto, toma sentido replantear los derechos y oportunidades entre hombres y mujeres a nivel de temas controvertidos que la Cooperación para el Desarrollo belga tiene que tomar en cuenta conjuntamente con otros 25 países aliados, definiendo cinco sectores prioritarios (atención sanitaria, especialmente a lo que la salud reproductiva se refiere, enseñanza y formación, agricultura y control de los alimentos, infraestructura básica, prevención de conflictos y reforzamiento de la sociedad) y dos controvertidos (medio ambiente y economía social).

Finalmente, la Ley establece que para cualquier sector o tema de interés, debe elaborarse un documento estratégico sometido a revisión de la Comisión "Mujeres y Desarrollo" y transmitido a los/las Presidentes/as de la Cámara de Representantes y al Senado. Estos documentos deben ser evaluados y actualizados dentro de los cuatro meses siguientes.

En el ámbito político y el legal, la integración de la igualdad de género ha llegado, de este modo, a ser una realidad.

Evaluaciones Internas

Mientras tanto, la Administración Internacional de Cooperación ha sido reestructurada. La reforma se realizó en junio de 2001. Las primeras tareas de la Administración han sido estructuradas a partir de tres mecanismos:

El anterior grupo Mujeres y Desarrollo ha sido integrado en la dirección de DGCI (estrategias y reforzamiento) como Gender Group en Junio de 2001. Esto ha obligado a mantener dos grupos de trabajo a tiempo completo. La CTB también tiene una asesoría de género desde abril de 2001. Finalmente, hay un asesor/a de género que es miembro del Gabinete de la Secretaría de Estado para la Cooperación en el Desarrollo.

Obstáculos y Perspectivas

La integración de la igualdad del género es lenta y se logra a través de un esfuerzo diario, con convicción y perseverancia. Los obstáculos a los que todos nos hemos enfrentado están vinculados a la naturaleza de la perspectiva de género que afecta a todas las áreas de desarrollo. Es necesario tener los recursos humanos y financieros suficientes, así como un grupo de expertos que permitan la integración de la perspectiva del género dentro de todas las áreas y sectores, incluso en aquellos más difíciles. Estos recursos humanos y financieros son muy útiles para ver los objetivos a través de los logros. Por eso, se tiene que proceder por escalas y con los medios que estén disponibles.

Como mencioné anteriormente, la Cooperación Internacional Belga posee una base legal, político e institucional con el apoyo de los más altos niveles y cuenta con la motivación y el apoyo de la Comisión “Mujeres y Desarrollo”. Se ha logrado ya un gran paso.

Cualquiera puede ver el progreso: la dimensión del género está presente en la Agenda para la discusión política con nuestros países aliados, está presente en las mesas de negociaciones mixtas que tenemos, integrada dentro del ciclo de proyectos y es usada como un criterio de valoración en todos los proyectos y programas propuestos y en evaluaciones, que son apoyados directa o indirectamente a través de la Cooperación bilateral o multinacional. El personal que trabaja en la cooperación para el desarrollo ha sido entrenado en la concienciación de género y tiene claro que la igualdad de género debe estar dentro de la agenda. El reto ahora es utilizar ese conocimiento como una oportunidad para continuar avanzando.

Surge ahora la cuestión de mejorar las estrategias a la luz de las pasadas experiencias y las nuevas prioridades; y poner énfasis en su implementación a través de planes operacionales, nuevos instrumentos, evaluación e indicadores de impacto. Es igualmente importante sistematizar la lección aprendida, algo que ha estado tristemente ausente hasta ahora, excepto lo hecho por el Fondo Belga de Supervivencia. De hecho, se ha realizado recientemente una evaluación sobre la incidencia de tener en cuenta la dimensión del género dentro de la pobreza rural en cinco proyectos en el África subsahariana. Debe hacerse énfasis sobre el entrenamiento, tanto el recibido por el mencionado personal directivo de la DGCI, como por nuestros representantes a nivel estatal, donde el género ha venido a convertirse en una reacción-reflejo. Finalmente, el análisis presupuestario en términos de género, que nosotros apoyamos en los países del Sur, debe ser aplicado igualmente en nuestros departamentos de cooperación internacional. Este es un nuevo paso para los meses y años venideros.

En este proceso, y teniendo en cuenta los obstáculos ya aclarados, el apoyo y la determinación de organismos tales como la Comisión "Mujeres y Desarrollo" representan los principales factores tanto para el éxito como para el trabajo provechoso entre organizaciones y expertos del Norte y del Sur, para el intercambio de información, buenas prácticas y fortalecimiento de nuestra acción conjunta a nivel internacional. De esta forma se demuestra el interés y la utilidad de un encuentro como éste.

La Integración de la Igualdad del Género dentro de la Cooperación para el Desarrollo a nivel de la Unión Europea.

La Unión Europea es uno de los principales protagonistas de este tema. Actualmente cuenta con la responsabilidad política y financiera que supera el diez por ciento (10%) de la asistencia oficial del desarrollo, frente al cinco por ciento (5%) en el año 1985.

La Unión Europea ha otorgado un soporte político global relacionado con la integración de los temas de Género dentro de la Cooperación para el Desarrollo.

Este marco político es presentado en una serie de documentos bases[7].

Los principios generales de la resolución de 1995 sobre la Integración de los asuntos de género en el seno de la Cooperación para el Desarrollo, incluyen:

La estrategia de la Unión Europea para el apoyo de la igualdad de los sexos (2001- 2005), COM (2000) 335, Junio 2000, provee un marco de apoyo para la acción en el cual todas las actividades de la Comunidad Europea contribuyen al objetivo de eliminar la desigualdad y promover la igualdad de género. Todos los departamentos de la Comisión Europea deben de enmendar sus políticas (integración de la dimensión del género) y/o poner en marcha acciones específicas que apoyen a la mujer. De esta manera, el programa anual preparado por los diferentes departamentos tendrá que ser tenido en cuenta.

Los principales reglamentos y acuerdos gubernamentales para la cooperación para el desarrollo (MEDA - Países Mediterráneos) norma del 2000, ALA (Asia y Latinoamérica) de 1992 y el acuerdo entre los compañeros de EU-ACP, incluyen pronunciamientos que apoyan la integración de la igualdad del género[8]

En julio de 2001, la Comisión Europea presentó su Programa de Acción para la Integración de la Igualdad del Género en la Cooperación para el Desarrollo de la Unidad Europea al Parlamento Europeo para ser tratado en la Agenda de noviembre del mismo año, bajo la Presidencia de Bélgica.

El Programa de Acción propone integrar la Igualdad del Género de tres formas, principalmente:

  1. Por medio del análisis de la integración de la dimensión del género dentro de la áreas prioritarias de las políticas de la Comisión Europea para el desarrollo (apoyo para las políticas macroeconómicas y estrategias para combatir la pobreza, la seguridad de la alimentación y el desarrollo plural sostenible, transporte, capacidad de construcción institucional, el buen manejo de los temas públicos por parte del Estado, intercambio y desarrollo, integración y cooperación regional). Los métodos propuestos incluyen la revisión de las políticas y guías existentes, el uso de indicadores adecuados y la mejora de los instrumentos.
  2. El fortalecimiento de la igualdad del Género a nivel regional, en cuanto a proyectos y programas, y el reconocimiento de la pluralidad nacional del rol clave que desempeñan los Planes de la Comunidad Europea en otros países y en la sociedad civil.
  3. El fortalecimiento de la capacidad institucional sobre asuntos de género, principalmente a través de entrenamiento de todo el personal.

Este programa de cinco años (2001-2006) tiene unas fechas para su implementación y se evaluará a medio plazo y a su finalización.

Hasta la fecha, la Comisión Europea ha realizado varios avances institucionales en el área de la integración de la igualdad de género dentro de la Cooperación para el Desarrollo, destacando el hecho de que las reivindicaciones de género estén presentes dentro de todas las políticas y procedimientos, tales como dirección de los proyectos y el entrenamiento.

Este programa representa un paso adelante hacia la integración de la igualdad del género dentro de dicha cooperación. Pero dados los actuales recursos humanos y financieros la implementación representa un verdadero desafío.

Las conclusiones del Consejo sobre los comunicados de la Comisión Europea relativas al Programa de Acción están actualmente bajo la consideración de la presidencia Belga. Yo debo enfatizar aquí la eficiencia del trabajo realizado por APROVED, Una Acción Mundial, WIDE y Eurostep, quienes en colaboración con otras ONGs han preparado un excelente documento sobre las debilidades y fortalezas de esas conclusiones. Se han tenido en cuenta algunas de estas recomendaciones en la redacción de las conclusiones y tenemos la esperanza de que, con el apoyo de otros Estados Miembros, sean mantenidas en el texto final que se apruebe.

Como conclusión, pienso que hemos llegado a un punto de cambio hacia la integración de la dimensión de género dentro de la Cooperación para el Desarrollo. Hemos sido testigos de un verdadero progreso desde la Conferencia de Beijing. La Igualdad del Género se está convirtiendo necesariamente en una estrategia objetiva para un desarrollo efectivo y ocupa un posición central dentro de la creación de políticas. Pero como he dicho anteriormente, la integración de la igualdad del género requiere un incremento de recursos financieros y humanos.

La presión externa y la colaboración con las organizaciones de la Sociedad Civil representan una fuerza para el cambio y el progreso. Organizaciones como la "Commisión Mujeres y Desarrollo" en Bélgica y WIDE a nivel europeo y todos los protagonistas de la Sociedad Civil en el Norte y en el Sur son indispensables como compañeros en la lucha, para obtener una sociedad más justa y humana.

Como un punto de reflexión, "género" es un concepto difícil para los no anglófonos, quienes se pueden sentir poco motivados por el término.

Por equidad del género, nosotros tenemos que decir "igualdad entre los hombres y las mujeres". Necesitamos conseguir un concepto, que sea aceptable a ambas comunidades (anglófonas y no anglófonas) en Bélgica. Necesitamos un debate abierto sobre el "género", y hasta tanto sea posible, debemos atraer a los hombres e integrar sus puntos de vista.

La Comisión de las Mujeres y Desarrollo tiene tres roles:

  • Crítica a las políticas internacionales de cooperación de Bélgica;
  • Lobbying (incluyendo publicación de documentos) sobre mujeres y reclamos de desarrollo;
  • Incremento de la concienciación pública.

Cada año tenemos un tema para nuestro trabajo y en el año 2002 se propuso el lanzamiento del tema "Participación Internacional de la Mujer", que será un gran proyecto.

La Comisión es un cuerpo independiente con su propio presupuesto. Nuestro principal desafío es que somos pocas personas para dirigir las demandas de integración del género en toda su dimensión dentro de la cooperación para el desarrollo.

Para lograr esto hemos tenido que recibir entrenamiento, al igual que los otros miembros del Ministerio para la Cooperación Internacional de Desarrollo.

Creemos que cada Estado miembro de la Unión Europea debería tener una Comisión como la nuestra.

Helene Ryckmans
Presidenta, Comisión Mujeres y Desarrollo.

4.3 BEA TEN TUSSCHER

Jefa de la División de la Mujer y el Desarrollo, Dirección para el Desarrollo Social e Institucional, Ministerio de Asuntos Extranjeros, Países Bajos.

En mi presentación trataré tres temas principales:

La Cooperación para el Desarrollo Holandesa es jerárquica, burocrática, grande, y anticuado. Pero cada vez más y más mujeres se están integrando. La cuestión está en cómo introducir el género en esta diplomacia y cultura.

Los principales factores para introducir el género en las Agendas son:

¿Cómo hemos llegado a este punto?

En la conferencia de Méjico en 1975 sobre la Mujer y el Desarrollo, hubo mucha presión política por parte de la red de trabajo de las mujeres holandesas, Vrouwenberaad, que asesoró al Ministerio Holandés de Asuntos Extranjeros.

En 1990 se designó un nuevo Ministro, muy interesado en situar el género y el feminismo como prioridad en la Agenda del Desarrollo. Veinte expertos/as sobre género se movieron por las embajadas, se crearon programas de entrenamiento, y herramientas analíticas para el desarrollo.

En Beijing, 1995, en la Conferencia sobre la Mujer y el Desarrollo, la Transversalidad de Género, estuvo incluida dentro de la Agenda para el Desarrollo. Se adoptó una perspectiva de doble vía, que funcionó bastante bien:

  1. La integración del género; y
  2. El especial enfoque sobre los proyectos de las mujeres.

Se creó la sección de La Mujer y el Desarrollo dentro del Ministerio con 6 expertos/as internos y 20 externos para asesorar proyectos. Esta estructura se fortaleció gracias a la asignación de fondos para las mujeres, teniendo éstas el derecho a la gestión de dichos fondos. Se prevé que el 85 % de los mismos sean recaudados por las embajadas.

La tarea de conseguir el presupuesto necesario para la integración de la transversalidad de género se delegó al Ministerio de Finanzas y al Ministerio de los Asuntos Sociales.

Estos cambios han generado:

  • Nuevas oportunidades para el Género y el Desarrollo;
  • Asistencia para el desarrollo en los 22 países principales;
  • Los fondos se reúnen bajo la titularidad de las embajadas;
  • El enfoque sobre el sector de apoyo en lugar del proyecto de apoyo.

Recetas para el triunfo

Desafíos y trampas

4.4 DELIA BLANCO

Miembro del Parlamento Español y de La Comisión Española para el Desarrollo.

A diferencia de otros miembros participantes en este encuentro, no represento al gobierno. Soy miembro del Parlamento y parte de la oposición socialista, pero ante todo soy feminista. El feminismo es una de las partes centrales de mi vida. No puedo llamarme a mi misma una experta de género y desarrollo. Hace diez años tuve que abandonar mi compromiso con los temas de políticas de género, así que puede ser que mi perspectiva esté un poco anticuada. Aún así, actualmente estoy trabajando en la Comisión para el Desarrollo.

España fue un país que recibió cooperación hasta principios de los ochenta, cuando lentamente empezó a convertirse en un país emisor de ayuda; el haber sido país receptor nos da una perspectiva diferente. En aquellos momentos, es decir hace diez años, la transversalidad de género era la última innovación dentro de nuestro movimiento.

El Feminismo no es un movimiento muy fuerte en España. Se estableció una Comisión para el Desarrollo del Género, pero esta sólo pudo cumplir una función simbólica, ya que carecía de presupuesto y fue muy teórica en sus bases en orden de salvaguardar lo que "ellos" llaman "transversalidad."

No existe una verdadera transversalidad en nuestro país.

¿Quién se encarga entonces del desarrollo del género? La respuesta es: las ONGs. Siempre, desde la dictadura de Franco, las ONGs son las que integran los temas de género dentro del desarrollo de políticas de cooperación. Hay algunos subsidios gubernamentales en el trabajo de las ONGs para los temas de género. La Asistencia Oficial para el Desarrollo aún constituye solo el 0.21% del presupuesto (lejos del 0.7% exigido). Ni siquiera el componente de género puede evaluarse con este total.

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5. CONCLUSIONES

Reflexiones sobre las visiones, problemas y contradicciones que tuvieron lugar en la conferencia

La sesión de conclusión dio a los participantes la oportunidad de reflejar visiones, problemas y contradicciones en pequeños grupos de trabajo durante la conferencia. Esta sesión dinámica e interactiva tuvo como resultado los siguientes comentarios principales, declaraciones y recomendaciones de varios participantes.

Estado del Movimiento Feminista

  • El movimiento feminista actualmente carece de un enfoque claro y como resultado de esto ha perdido parte de su fuerza
  • Las voces feministas han sido dejadas a un lado y suprimidas.
  • Las mujeres no son suficientemente visibles en los poderes centrales, y por eso están atrás. "Si no estás en el centro del poder no estás allí".
  • Contradicciones o asimetrías entre el Movimiento de Mujeres y las Instituciones Internacionales de Desarrollo y Cooperación (recursos financieros, recursos humanos capacitados y declaraciones políticas)

Voces escépticas

  • Con la transversalidad de género, ¿le hemos dado a los hombres herramientas para hacer políticas antifeminista? (en Austria, por ejemplo, podemos encontrar una aguda situación de repercusión negativa sobre las políticas de las mujeres: la transversalidad de género está siendo usada por el ala derecha del gobierno para crear políticas antifeministas. La experiencia actual es muy desmoralizante: las mujeres se están convirtiendo en seres invisibles, la política neutralizada, las acciones positivas están decreciendo y la visión feminista está disminuyendo)
    El principio de la transversalidad de género es ampliamente conocido pero su implementación se queda atrás.

Punto de vista de WIDE

  • Hablar de la transversalidad de género implica hablar de la transformación y el cambio en la sociedad. Somos concientes de los problemas de cooperación e instrumentalización del concepto de trasversalidad de género.
  • La transversalidad de género, como herramienta de transformación política, representa un mecanismo para un fin, no un fin en sí mismo.
  • La transversalidad de género no es una receta universal, es un acercamiento que tiene que ser ajustado a diferentes contextos.
  • La transversalidad de género no funciona fuera del contexto político. Es necesario un acercamiento holístico y comprensivo hacia la transversalidad de género.

Acercamiento para aumentar la igualdad del género y el empoderamiento de la posición de las mujeres

  • Necesitamos mantener como línea principal de acción una carrera de aproximación paralela que combine la transversalidad de género con los objetivos específicos dentro del radio de acción para las mujeres, lo cual también se aplicaría a los presupuestos que necesitan los programas.
  • Esta agenda requiere una doble estrategia que incluye:
    1. Apoyo a las organizaciones del movimiento radical de las mujeres (procurar el fortalecimiento de las mujeres y la igualdad de género)
    2. Apoyo a la igualdad en la transversalidad de género a niveles políticos y de otras instituciones y organizaciones.
  • Adicionalmente a la actividad relativa en pro de la transversalidad de género, necesitamos apoyar también otras alternativas de movimientos feministas (no todo lo que buscamos tiene que ser transversalidad)
  • Es tiempo para reconsiderar el feminismo: el movimiento feminista es un movimiento crítico pero nosotras debemos reconsiderar nuestras estrategias: dentro de este contexto la conexión entre mujeres tiene un significado muy importante. El desarrollo de estructuras alternativas a las patriarcales constituyen una emergencia.

Herramientas de la transversalidad de género

  • La transversalidad de género es un acercamiento, lo cual incluye e implica una acción positiva.
  • Sin embargo, hay que tener en cuenta que implementar la transversalidad de género como una acción positiva representa una doble estrategia cuyo esfuerzo podría ser el doble de una simple acción positiva
  • El presupuesto para el género es una herramienta importante que puede complementar, potenciar y reforzar las políticas de transversalidad de género y su esfuerzo por implementarlo.
  • Necesitamos desarrollar herramientas más concretas para la transversalidad de género.

Estrategias generales

  • El comercio sigue siendo el asunto más importante a abordar, necesitamos continuar con las demandas dirigidas a la globalización, a las macroeconomías, y especialmente a las políticas de comercio dónde las mujeres no están siempre visibles (por ejemplo, comercio de armas).
  • Necesitamos identificar áreas políticas importantes y concentrar todo lo que tiene que ver con la integración de género en las políticas centrales del estado como por ejemplo, en economía, finanzas y seguridad.
  • Con el fin de aumentar la igualdad de género, el planteamiento del acceso de las mujeres a los recursos es de total importancia. Esto incluye el sentimiento de propiedad (también acerca de la vida de una misma), acceso a la educación, a la toma de decisiones políticas y a la legislación tanto como a los recursos económicos.
  • Necesitamos gente capaz de tomar decisiones influyentes y objetivos políticos en todos los
    niveles, desde el gobierno local al nacional y al internacional.
  • Tenemos que construir alianzas con las ONGs y los gobiernos.
  • Deberíamos evaluar la debilidad de nuestras propias organizaciones en cuanto a la propia transversalidad de género (por ejemplo, presupuesto del género, papel que cumplen los recursos humanos en crear conciencia sobre el género y la condicionalidad de género).

Estrategias específicas para la Unión Europea

  • Necesitamos una aproximación común en la Unión Europea:
    1. El Programa de Acción de la Transversalidad de Género de la Comisión Europea: por considerar que el presupuesto adjudicado a las demandas de género no es suficiente.
      Estrategia: iniciativas con relación al reclamo de la responsabilidad de género por el presupuesto de la Unión Europea deben ser tomados en cuenta.
    2. Recursos humanos: solo existen dos funcionarios europeos en la Comisión Europea, GD desarrollo (los recursos humanos están limitados, especialmente teniendo en cuenta el tamaño del presupuesto de la UE)
      Estrategia: iniciativas de lobbying para aumentar los recursos humanos y expertos para trabajar en las demandas de la integración de género en las políticas desarrolladas en la UE
    3. Asignación de fondos: normalmente hay ausencia de propiedad dentro de la Comisión Europea para la adjudicación de fondos para los requerimientos de género.
      Estrategias: iniciativas de lobbying para la creación de una Unidad de Género dentro de la Comisión (actualmente las unidades están muy dispersas)
  • Podemos tomar como ciertos los avances hechos en pro de la igualdad de género (dentro de la Comisión Europea GD Desarrollo).

Conexiones

  • Los logros de las mujeres en el Sur tienen que ser más visibles.
  • Necesitamos más apoyo de los expertos del Sur para nuestra búsqueda y análisis en Europa.
  • Es importante oír a las mujeres del Sur y tomar en cuenta sus prioridades apoyando sus intereses estratégicos, sin olvidar sus necesidades prácticas de supervivencia.
  • Es necesario apoyar el trabajo conjunto de las mujeres en el Sur para fortalecer su capacidad e influencia en la esfera política.
  • Reforzar a las ONGs del Sur formando su capacidad de liderazgo en el proceso continuo de descentralización (especialmente en África) como un beneficio particular para las mujeres.
  • Debemos atraer a los hombres hacia un punto estratégico para hacer alianzas y avances en pro de las causas de la mujer, pero al mismo tiempo las mujeres necesitan mantener su propio espacio vital.
  • Se hace necesario construir alianzas con los movimiento sociales.
  • También necesitamos estar más abiertos hacia las otras culturas

Recomendaciones para futuros trabajos de WIDE

  • WIDE continuará fomentando la capacidad y la experiencia de género, particularmente en las áreas de macroeconomía y comercio.
  • WIDE continuará siendo la conexión crítica y unificadora de mujeres en la Europa neoliberal (incluyendo la Europa Central y la Oriental) y continuará siendo en Europa el homólo-
    go de la conexión entre mujeres de todas partes del mundo.
  • WIDE continuará fomentando la alianza existente de mujeres entre Europa y los Estados Unidos, especialmente en el campo de los negocios.
  • WIDE deberá construir su propio perfil en el cuidado y atención a los organismos de la Unión Europea y organizaciones internacionales como WTO, Banco Mundial, etc.
  • WIDE deberá suministrar apoyo y formación a las mujeres y hombres en la toma de decisiones críticas y en la toma de posiciones en nuestros Gobiernos e instituciones de la naciones europeas.

Evaluación de la Conferencia

Conclusiones y comentarios:

  • Los talleres están muy orientados hacia el donante y no proveen lo suficiente para quién lo recibe.
  • Se ha suministrado mucha experiencia técnica pero no herramientas concretas.
  • La conferencia ha sido técnicamente enfocada más hacia la experiencia del Norte en cuanto a la transversalidad del género, sin dar suficiente espacio a los puntos de vista del Sur.
  • Ausencia de indicadores y análisis sobre los enlaces entre comercio, género y desarrollo.
  • Necesitamos enfocar más el comercio y las finanzas en cuanto a sus políticas, coherencias y contradicciones con la igualdad social y la globalidad económica.
  • No se dio suficiente espacio a las organizaciones de mujeres del Oeste por la tendencia de solo enfocar al Sur. Tenemos que suministrar la conexión integral de todas las mujeres trabajadoras. ¿Cómo se relacionan las mujeres del Norte con organizaciones de mujeres de otros países?.

Recomendaciones:

  • Necesitamos más formación en los temas de género (literatura económica, presupuestos de género, etc.)
  • Necesitamos mejorar nuestros conocimientos acerca de las prácticas económicas y de la economía en los campos relacionados.
  • Más espacio para las mujeres del Sur, sus acciones, análisis y críticas del Norte.
  • Debió haber un representante del sector comercial de la Unión Europea presente en esta conferencia, debido a la importancia del comercio para la red WIDE.

(1) Madrid, 4-6 Octubre 2001.

(2) Disponible y puede ser bajado de la página web de UNRISD: www.unsrid.org, al igual que la mayoría de las publicaciones de UNSRID referidas en esta presentación.

(3) La ley de Terminación de la Legislación sobre el Embarazo de 1996 proporciona a las mujeres el acceso al aborto en condiciones más favorables que en años anteriores.

(4) Debido a la falta de tiempo, se llevó a cabo una breve presentación en la conferencia; sin embargo, la disertación es reproducida íntegramente.

(5) "Seminario sobre el Mecanismo Nacional para apoyar la integración de la Mujer en el Proceso de Desarrollo", ONU/ ECA, Addis Ababa, 1981.

(6) El Estatus de la Mujer Africana, una revisión de informes nacionales preparados para la cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres en Desarrollo, UNDP, Oficina Regional Africana, Septiembre de 1995.

(7) Comunicación de la Comisión al Consejo del Parlamento Europeo sobre la Integración del Género dentro de la Cooperación Internacional, 18 de Septiembre de 1.995, Resolución del Consejo del 20 de Diciembre de 1.995, sobre la integración del género dentro de Cooperación Internacional y las normas (CE) del CONSEJO del 22 de Diciembre de 1.998 sobre la misma materia

(8) Artículo 31 del Acuerdo de Cotounou, los requerimientos de medidas positivas para la integración del género acercándose al todos los niveles de cooperación , principalmente en materia de políticas y estrategias macroeconómicas.


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