Boletín 1994:3

Mujeres sudafricanas: Aprendiendo a votar (1)

Por Rachel Kagan

Después de tres años de negociaciones, los principales partidos políticos de Sudáfrica fijaron el 27 de abril de 1994, como la fecha para la celebración de las primeras elecciones democráticas (una persona, un voto) a nivel nacional. Serían elegidos los miembros de la Asamblea Constituyente, compuesta de cuatrocientos escaños y en- cargada de una doble tarea: la de elaborar el borrador de la Constitución y la de funcionar como Gobierno Transitorio de Unidad Nacional.

Aproximadamente dieciocho millones de sudafricanos/as negros/as votaron por primera vez en las elecciones de Abril. Más de nueve millones de estos nuevos votantes son mujeres que han contribuido de manera significativa a llevar a Sudáfrica a este momento histórico. Según avanzaban los preparativos para las elecciones, muchas mujeres sudafricanas se preguntaban qué les reservará la nueva Sudáfrica. Una tarea fundamental a la que se enfrenta el movimiento democrático es la educación al voto.

Por primera vez, grupos políticos tales como el Congreso Nacional Africano y el Congreso Panafricanista aparecieron en una votación a nivel nacional junto con el Partido Nacionalista en el gobierno y unos veinte partidos más. Muchas organizaciones están llevando a cabo programas de educación al voto; entre ellas figuran las Iglesias, los sindicatos, los partidos políticos, los medios de comunicación, ONGs y otras organizaciones creadas exclusivamente con este objetivo.

El organismo de mayor envergadura en el país en cuanto a la ejecución de programas de educación al voto, es MATLA TRUST, un grupo no partidista que ostenta el mandato de proporcionar educación al voto a la población sudafricana negra. Un informe encargado por MATLA TRUST y titulado Mujeres y la educación al voto en Sudáfrica , describe así la situación social de las mujeres sudafricanas negras:

"Aunque las mujeres han contribuido tanto como los hombres al desarrollo social y económico por medio de la agricultura y la producción de alimentos en las fábricas, y también al desarrollo político luchando contra el apartheid codo a codo con los hombres, los problemas de las mujeres en Sudáfrica han sido objeto de la más completa negligencia. La mayor parte de las aportaciones de las mujeres o han pasado desapercibidas o se les ha concedido muy poca importancia y menos valor. Sus vidas se caracterizan por las condiciones adversas de penuria política y económica.

Un gran número de mujeres todavía viven en áreas en las que no existe ninguna infraestructura básica como agua, servicios de sanidad adecuados, transporte, atención médica para los niños, etc. El legado del apartheid exacerba estas condiciones. También los bajos niveles de educación, discriminación contra la mujer, desempleo y los sistemas de autoridad tradicional".

El estudio concluye:
"A menos que exista un esfuerzo deliberado por intervenir y romper las barreras levantadas por la tradición, el apartheid y la falta de infraestructura institucional, las mujeres continuarán marginadas y desposeídas de su derecho a ser informadas sobre las distintas opciones que a la hora de votar se les ofrecen. La potenciación del voto de las mujeres constituye así un componente esencial del proceso electoral".
Y las mujeres ya han empezado a responder a este reto. La revista más prestigiosa de Sudáfrica en cuanto a temas de género, SPEAK , incluye educación al voto y noticias sobre las elecciones en cada uno de sus números mensuales. La Liga de la Mujer del Congreso Nacional Africano organiza talleres sobre educación al voto en áreas rurales y townships, donde la mayoría de las mujeres vive. Tanto el Instituto de Teología Contextual como el Consejo Sudafricano de las Iglesias, hacen hincapié en que todos sus programas de educación al voto llegan a las mujeres. Además, la mayor parte de las organizaciones de base, donde las mujeres a menudo superan a los hombres en número, han incluido la educación al voto dentro de sus programas.

El telón de fondo de su trabajo todavía es la Sudáfrica del apartheid. El desempleo y el analfabetismo en la comunidad africana supera el 50%; siete millones y medio de sudafricanos negros viven en chabolas y tiendas de campaña situadas en zonas urbanas, sin electricidad ni agua corriente; es decir, más personas de las que componen la totalidad de la población blanca. La mayoría de las mujeres sudafricanas negras viven en áreas rurales donde el desempleo, el analfabetismo y los niveles de pobreza son incluso superiores. Las dificultades extremas, tanto sociales como económicas, producto del apartheid y combinadas con la absoluta negación de los derechos políticos para las mujeres sudafricanas negras, hacen que la educación al voto se convierta en una tarea gigantesca.

Las mujeres negras, que sufren la opresión por su raza, género y, desde luego, a causa de su clase social, ahora se están organizando dentro de sus comunidades para aprender cómo deben votar. Y, naturalmente, preguntan: ¿Qué supondrá el voto para nuestras vidas, una vez celebradas las elecciones?

Otra iniciativa que las mujeres están llevando adelante es la Campaña a favor de la Carta de los Derechos de la Mujer. Se trata de un documento que trazará las líneas maestras de los Derechos de la Mujer para incorporarlos a la Nueva Constitución. La Coalición Nacional de la Mujer, que es una alianza amplia formada por mujeres de todas las razas y muchos partidos políticos, lanzó esta Campaña en Marzo de 1993 y está realizando una encuesta a nivel nacional para determinar sus necesidades en la futura Sudáfrica. Su directora de proyectos, Pregs Govender, describió así el proyecto:

"Las mujeres necesitan saber que los problemas a los que se enfrentan a diario están vinculados a la Campana y que deben aprovechar la oportunidad para empezar a transformar tanto la sociedad como sus vidas".
Algunos de los aspectos que ya están apareciendo en las encuestas son:
Las miembros de la Coalición de la Mujer están convencidas de que sin una Carta de los Derechos de la Mujer que trabaje sobre estos y otros temas, sólo los hombres se beneficiarán de la transición al nuevo gobierno. Pero, ¿quién estará en el nuevo gobierno?. Puesto que las elecciones se basarán en la representación proporcional, los electores votarán a los partidos, no a los candidatos individuales.

Cada partido se presentará a las elecciones con una lista de candidatos y el número de los elegidos quedará determinado por el porcentaje de votos que cada partido reciba. Las listas se formarán respetando un orden de prioridades en cuanto a los candidatos; es decir, los dirigentes encabezarán la lista para que puedan ser elegidos con toda seguridad. La revista SPEAK dice a sus lectoras:

"Debemos cerciorarnos de que haya nombres de mujeres en las listas de los partidos políticos a los que vayamos a apoyar. También hemos de exigir que los nombres de las mujeres estén al principio de la lista, pues de esta manera tendrán mejores posibilidades de resultar elegidas para la Asamblea Constituyente. Igualmente hemos de asegurarnos que las candidatas son personas que lucharán por los derechos de la mujer y por la igualdad entre los géneros" (SPEAK , Julio de 1993).
Sin embargo, el mayor obstáculo para la celebración de elecciones libres y limpias es la violencia política que ha acabado con la vida de más de diez mil personas desde que Nelson Mandela fue liberado de prisión en febrero de 1990. Durante los pasados tres anos, pruebas abrumadoras han señalado la naturaleza estratégica y organizada de la violencia. Cada vez que se produce un avance en las negociaciones, éste va seguido de nuevos estallidos de violencia en las comunidades negras. Por ejemplo, en Julio, después de que se anunció la fecha de las elecciones, la violencia se incrementó en las "townships" que rodean Johannesburg, acabando con la vida de más de mil personas solamente en aquella zona.

Safoora Sadek, Directora Nacional de la Comisión de Derechos Humanos de Sudáfrica, informa:

"La violencia está siendo alimentada por elementos que perciben que sus intereses, privilegios y poder están amenazados por un acuerdo negociado y democrático. Estos elementos incluyen a granujas de derechas, miembros de las fuerzas de seguridad del apartheid, escuadrones de la muerte gubernamentales encubiertos, líderes negros conservadores de los bantustanes tales como Gatsha Buthelezi, cuyo poder depende del sistema del apartheid. Desde Agosto, el número de víctimas en Sudáfrica ha alcanzado el promedio de dieciocho personas diarias. En Natal, feudo del Partido INKATA, de Buthelezi, se ha llegado a las ciento cuarenta y cuatro muertes diarias, también en Agosto.

Las unidades de educación al voto han quedado barridas con eficacia en áreas tales como las haciendas blancas y los bantustanes negros, impidiendo que sus habitantes reciban la información que necesitan para participar en el auténtico ejercicio de la democracia. Hasta ahora, el presidente sudafricano Frederik De Klerk no ha hecho nada para detener esta violencia, y ahora que ha conseguido el premio Nobel de la Paz no tiene ninguna necesidad de actuar con eficacia. En efecto, los líderes del Movimiento Democrático esperan que la escalada de violencia continúe según se aproxima la fecha de las elecciones. Piden que los observadores internacionales sean enviados con urgencia para contribuir a detener la violencia y garantizar que el proceso de votación sea libre y limpio".


  1. Articulo tomado de la revista Peace and Freedom, Enero-Febrero 1994.
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